El penúltimo raulista vivo

Ávalos & Benavente Corporeision

Menos mal que estuvo anoche con nosotros en El Tirachinas el portavoz de la federación española de fútbol para explicarnos en qué situación exacta se encontraba la eliminatoria Betis-Sevilla de Copa. Tras oír al señor Carretero salí del estudio sin tener demasiado claro si al final se jugaba o no se jugaba el partido, dónde se jugaba, entre qué contendientes, con qué árbitro y de qué competición se trataba. Y eso que era el portavoz, imagínense que hubieran tratado de explicárnoslo Villar o Victoriano. Aunque, por una vez y sin que sirva de precedente, yo creo que la culpa no era del representante federativo. De todo lo expuesto por Carretero sólo me quedó claro algo que, en referencia tanto a Manuel Ruiz de Lopera como a José María del Nido, dijo al final de su conversación con José Antonio Abellán: "Ni siquiera pueden representarse a sí mismos". Es cierto. Lopera y Del Nido, Del Nido y Lopera, el señor Benavente y el señor Ávalos, no están a la altura de la circunstancia que supone ostentar la representación pública de dos clubes del enorme prestigio de Betis y Sevilla.

Ávalos y Benavente han llevado sus cuitas personales hasta el último extremo, jugando con todos, moviendo, cual si de simples peones se tratara, a personas, instituciones y aficiones, haciéndoles bailar en el gran tablero de su antipatía personal. Es cierto que la forma que la Federación tiene de solucionar las cosas es dejando que éstas se pudran, pero no lo es menos que a nadie podía pasársele por la imaginación que dos personas adultas, dos hombres hechos y derechos, estarían tomándole el pelo a todo el mundo hasta el último segundo del último minuto. Confieso que yo iba a dormir igual de tranquilo con el Betis-Sevilla que sin él, pero comprendo perfectamente que hubiera hinchas de ambos equipos que estuvieran inquietos y pendientes de este Monopoly de la ojeriza al que han estado jugando el propietario del Betis y el presidente del Sevilla.

Parece que finalmente habrá partido, de lo cual me alegro por las dos aficiones. Son ellos ahora, los aficionados, quienes han de ofrecer el ejemplo que no han querido dar sus representantes. Así, colaborando al puro espectáculo futbolístico, conseguirán de paso que a los señores Benavente y Ávalos se les caiga la cara de vergüenza. Sólo cuando la Federación filtró la posibilidad de que hoy se suspendiera el partido, uno y otro decidieron ponerse las pilas. Lo que me extraña realmente, comprobando el nivel que tienen los presidentes de los clubes españoles, es que la Liga salga adelante sin problemas. Ahora sabemos que la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas no era el paraíso terrenal.

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