El penúltimo raulista vivo

Atleti y James: pagad más y lleváoslo

Hoy leía a mi amigo Ulises Sánchez Flor a propósito del interés del Atlético de Madrid en fichar a James Rodríguez y la distancia que hay entre esa piel tan fina que muestran los colchoneros cuando quien toca a sus jugadores es otro equipo y la concha (la "costra", decía él) que tiene el Real Madrid cuando vienen a por los suyos. Pero, a mi modo de ver, no es concha, ni costra, ni piel fina, ni dontancredismo sino que son dos casos absolutamente distintos. La primera diferencia que existe entre el fichaje de Griezmann por parte del Barcelona y el interés del Atlético de Madrid ahora por James y antes por Llorente es que la negociación del Barcelona se ha producido, y por dos veces además, en mitad de la temporada mientras que el Atlético de Madrid ha preguntado por Llorente cuando el City ha fichado a Rodri y ahora está preguntando por James cuando el colombiano ha salido rebotado del Bayern de Múnich después de salir despedido del Madrid. La concha, por lo tanto, no la tiene el Real Madrid o el Atleti, la concha, y en forma de una cara dura que asusta, la tiene el Fútbol Club Barcelona, que tiene las santísimas narices de dirigirse a un futbolista con contrato en vigor en mitad de dos temporadas.

La otra diferencia fundamental que existe entre los casos de Llorente o James y el de Griezmann es que el Atlético de Madrid sí contaba con el futbolista francés, de hecho era su jugador franquicia; para suplirlo, el equipo rojiblanco ha tenido que acudir a la desesperada al mercado y gastarse lo ingresado más 7 millones de euros en un crío de 19 años que ya veremos si es una estrella o es un bluf. Simeone contaba con Griezmann pero, por lo que sea, Zinedine no contó nunca en el pasado con James, al que debió verle algo que a los demás se nos escapa, ni tampoco contó nunca en el presente con Llorente, del que también debió recibir unas malas vibraciones que nosotros somos incapaces de detectar. Así que el fichaje de Griezmann por el Barcelona y el de Llorente por el Atleti o el interés colchonero por James Rodríguez de ahora no tienen, según yo lo veo, absolutamente nada que ver.

Sí es cierto, sin embargo, que el Real Madrid tiene un comportamiento ejemplar con un montón de equipos de la Liga española a los que cede o traspasa jugadores sin ningún problema, y ahí incluyo por supuesto al Atlético de Madrid, pero que luego establecen un cordón sanitario alrededor del equipo blanco. A igualdad de condiciones, porque sólo faltaría que el Real aceptara la peor de las ofertas, el Madrid no tiene inconveniente alguno en reforzar al Atleti con Llorente o, sin ir más lejos, al Sevilla con Reguilón. Y si, llegado el caso, el Valencia, que es otro de los equipos hostiles, estuviera interesado en algún futbolista madridista no tengo la menor duda de que en el Bernabéu no pondrían mayores reparos para cerrar la operación. Florentino Pérez es tan buen cliente que a veces, y para que la gente no se le enfade, paga incluso un pelín más por el futbolista, cuyo precio está tasado en España por la famosa cláusula de rescisión de contrato. Al revés es complicado que eso mismo se produzca y habitualmente al Madrid le cierran la puerta en las narices o se le ponen un montón de trabas.

Anoche decía Gonzalo Heredero en El remate de El Primer Palo que el Real Madrid tenía miedo a reforzar al Atlético de Madrid y, de pasada, deslizaba la idea cierta de que el equipo rojiblanco había quedado por delante del merengue en la Liga los dos últimos años. A fe mía que, si yo fuera Gil o Cerezo, esa de Heredero no sería precisamente la táctica negociadora que yo emplearía con Florentino para convencerle de que deje ir a James al Metropolitano, pero no creo que el miedo sea a reforzar al Atleti sino a que el Atleti ofrezca menos dinero que cualquier otro, pongamos por caso el Nápoles. Si el Atleti da 10 millones más que los italianos no me cabe la menor duda de que James será colchonero. El futbolista quiere quedarse en España y, a poder ser, en Madrid y, como todos los jugadores que no triunfan en el Real, tiene un especial interés en demostrar que se equivocaron con él. Ojalá pueda demostrarlo en el Atleti porque eso querrá decir que, al final, encajaron las necesidades de todas las partes: del futbolista, que quiere vestir de rojiblanco, de los rojiblancos que quieren al jugador y de los blancos... que quieren más pasta, más money, más guita. Porque de lo que estoy seguro es de que el United no va a ser tan misericordioso con el Real Madrid como el Real Madrid lo ha sido este mismo año con el Atlético de Madrid o con el Sevilla.

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