El penúltimo raulista vivo

Atletas versus futbolistas: la nueva ocurrencia de Guardiola

No soy optimista por el resultado (un 1-0 con la vuelta en Múnich no es como para tirar cohetes) pero sí por este Bayern. El de Müller, Breitner, Maier, Beckenbauer o Augenthauler te pasaba sencillamente por encima, al de Guardiola no le veo capaz. Porque lo que ha hecho Guardiola, y que tiene tan molesto al Kaiser, es trasladar su idea del fútbol del Barça de Messi, Iniesta, Xavi y Cesc al Bayern de Lham, Kroos, Robben y Müller, y eso a veces no funciona. Hay multitud de anécdotas que relatan con más o menos exactitud el grado de fanatismo que el actual técnico muniqués profesa hacia su interpretación del juego como aquella por ejemplo en la que abroncó a Schweinsteiger por disparar desde fuera del área tras una de esas interminables y soporíferas jugadas de toque y toque que tanto gustan al entrenador catalán.

Este mismo Bayern lo ganó todo con Heynckes jugando de un modo rabiosamente vertical y a base de las descargas propiciadas a sus rivales (incluído el 7-0 al Barcelona) por parte de Robben o Ribéry, desaparecido por cierto ayer. Y eso es lo que tiene en un sinvivir a Beckenbauer, que además tiene más razón que un santo bávaro cuando dice que anoche su equipo tuvo mucha suerte. Lo más divertido de la primera parte del Bayern fue el anuncio de Massimo Dutti protagonizado por Xabi Alonso, que además estuvo soberbio, en el descanso del encuentro. Luego, en la segunda mitad, Ancelotti ordenó a los suyos adelantar las líneas, presionar más arriba. Curiosamente fue entonces cuando llegaron las ocasiones más claras de los alemanes, sobre todo una de Götze que Casillas despejó con mucho acierto. Y el mini Barça acabó colgando balones a la olla.

Como a Beckenbauer, a quien dentro de media hora acusarán de no tener ni idea de fútbol por atreverse a cuestionar a Guardiola, me da lástima ver en qué se ha convertido el Bayern de Múnich, una especie de sucursal culé pero sin Messi e Iniesta. La rueda de prensa posterior del entrenador independentista catalán fue un compendio de soberbia contenida e indisimulada frustración por no haber logrado marcarle un gol a un equipo plagado de atletas. Porque eso es lo que, según Guardiola, son Cristiano, Bale, Benzema o Modric, unos atletas que corren mucho, unos Forrest Gamp de la vida; él a sus jugadores les insistió, y así lo remarcó ante los periodistas, que ellos tenían que ser futbolistas. Porque el fútbol es lo que dicen Pep y sus apóstoles, y Gerardo Martino puede dar fe de esto que digo. El fútbol es lo que diga Pep y, salvo con la Quinta del Buitre y si acaso con Pellegrini, el Real Madrid siempre ha jugado históricamente al contraataque. ¿Es o no es para mandarle muy lejos? ¿Es o no es como para mandarle a...?

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