El penúltimo raulista vivo

Asustar a la lógica

Otra vez más -¡y van!...- Leo Messi acaba de abrir la puerta grande del Camp Nou. Santiago Martín, El Viti, el diestro que más veces ha cruzado a hombros la puerta grande del coso de Las Ventas, decía el otro día, refiriéndose a José Tomás, que el torero madrileño había logrado asustar a la lógica. Acerca de esto último, acerca de la lógica, Descartes dijo una vez que sus silogismos servían para explicar las cosas ya sabidas y no para aprender otras cosas nuevas. Y es curioso porque, a pesar de que las maravillas del fútbol de Messi han sido repetidas una y mil veces en las televisiones de medio mundo y que de ellas daban fe tanto adversarios deportivos como compañeros de equipo, Arsene Wenger, que pasa por ser uno de los mayores estudiosos contemporáneos de este deporte, no fue en absoluto capaz de aprenderse el juego que se trae entre pies el argentino, un fútbol que pilló sorprendentemente desprevenidos a Vermaelen, Eboué y compañía.
 
Qué decir del partido de Messi que no haya sido dicho ya; fue maravilloso, espectacular, una obra de arte de la que probablemente se esté hablando ahora mismo en los cinco continentes, pero el sistema defensivo del Arsenal, ese equipo que maravilla y que no gana nunca ningún título, fue un total y absoluto desastre. Messi y Wenger se cubrieron de gloria aunque por motivos bien distintos. Pellegrini, que tiene la misma información que Wenger y que el resto de mortales, tendrá que manejarla convenientemente y obrar en lógica consecuencia. Está claro que Messi es medio Barcelona, de forma que el sábado habrá que pararle como sea... dentro del reglamento, por supuesto. Los puristas se llevan las manos a la cabeza en cuanto oyen hablar de marcajes al hombre, pero es lo que hay: si el Real Madrid quiere jactarse de haberle ganado la Liga al mejor Barcelona de la historia deberá jugar como dije el otro día, centrando además su atención en todo lo que haga el argentino a lo largo de los noventa minutos.

Es cierto que el Real Madrid ya ha jugado contra el Barcelona de Messi, y unas veces le fue bien, otras veces le fue mal y otras regular; pero Leo llega al estadio Santiago Bernabéu en un momento de forma especial y querrá armarla en la casa de su máximo rival. Si digo que Pérez García, un chaval salido del filial, anuló completamente a Kevin Keegan, que a mediados de los años 70 era la máxima estrella mundial, cuando el Hamburgo vino a jugar a España, se me tiran rápidamente al cuello gritando "¡anatema!" y diciendo que aquel era el "Madrid de los García"; quiero recordar que aquel equipo llegó a disputar una final de la Copa de Europa mientras que este nuevo Real está aún por descubrir en ese aspecto. Al contrario de lo que dice Iker Casillas, aunque en el fondo no se lo crea, del partido del sábado sí saldrá, salvo tremendísimo error u omisión desastrosa, el campeón de la Liga española. Parece que, efectivamente, Pellegrini va a poner en práctica un marcaje especial sobre Messi, y que Arbeloa será el encargado de llevarlo a efecto. No es mala elección, pero yo voy más allá: intentaría sorprender a Guardiola con la inclusión de un defensa del filial en el once titular, un Marcos Alonso para que nos entendamos: "chaval, estás ante el partido de tu vida". Un diez para diez. Así de claro y así de arriesgado. Con Messi dentro pero fuera, el Barcelona será medio equipo y se habrá conseguido asustar a la lógica.
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