El penúltimo raulista vivo

Así paga Piqué sus deudas...

Mis mayores (y únicas, en realidad, puesto que su trayectoria deportiva al frente de la selección ha sido impecable) críticas hacia Julen Lopetegui vinieron precisamente por su apoyo sin fisuras a Piqué, que puso patas arriba la tranquilidad del equipo nacional al apoyar un referéndum inconstitucional. Anoche, en El Chiringuito, José Luis Sánchez dijo que el ex seleccionador se había comportado con él como un padre, y yo no estoy del todo de acuerdo: Lopetegui se comportó con Piqué como un padre, sí, pero un padre consentidor, un padre que le da todo lo que pide al niño malcriado que, al tenerlo todo sin rechistar, se convierte en insoportable. Entre unos y otros, a Piqué le han hecho un flaco favor creando una personalidad egoísta cuyo penúltimo episodio ha sido la producción del docubodrio sobre la decisión de Griezmann; aún hoy, Piqué sigue sin ser consciente de haberse mofado de su club, el Barça. Tiene un problema.

Pero volvamos al inicio. Lopetegui se pasó de frenada apoyando a Piqué, cerró filas con el jugador y quiso centrarse en el balón cuando todo a su alrededor (a nuestro alrededor) se derrumbaba. Después de su cese me ha llamado mucho la atención la nula solidaridad pública mostrada por el futbolista hacia su entrenador, ni un gesto, ni un guiño, nada de nada... Miento: ayer, a la finalización del debut mundialista ante Portugal, el que acabó con el hat-trick del mejor jugador del mundo, Piqué dijo que las formas empleadas por parte de Lopetegui para alcanzar un acuerdo con el Real Madrid quizás no habían sido las más adecuadas y de sus palabras deduje que aplazaba su opinión hasta que acabase el campeonato puesto que ahora no era el momento.

Me temo lo peor. Creo que, dependiendo de cómo le vaya a la selección en el Mundial (y para el antimadridismo no ganarlo será un desdoro imperdonable), muchos acusarán a Florentino Pérez y al Real Madrid de haber desestabilizado al equipo nacional con el fichaje de Lopetegui. Si España gana su segundo Mundial no habrá nada, pero como no lo gane volverán a cargar sus fusiles. Y, entonces, Piqué sí podrá, supongo, hablar de Julen, que ya no será su entrenador sino el del Real Madrid. Me juego pajaritos contra corderos a que en algún momento a lo largo de la temporada, más pronto o más tarde, Piqué utilizará el affaire Lopetegui para hacerle daño al madridismo. Por ahora su cariño hacia la persona que se partió la cara por él ha brillado por su ausencia. Otro gesto del niño mimado que lleva dentro. Así paga Piqué sus deudas...

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