El penúltimo raulista vivo

Arbeloa o la pasta de un auténtico líder

Pepito surfeando... y don Álvaro Arbeloa demostrando en La Sexta que, por mucho que se relajen las costumbres, los hombres se siguen vistiendo por los pies. Son las dos caras de una misma moneda: la del traidor y la del leal, la del cobarde y la del valiente, la de quien mercadea con sus principios y la de quien se niega a venderse por un plato de lentejas por muy suculentas que éstas sean. El gran Real Madrid, el club de fútbol mítico del que hoy se enorgullecen socios y aficionados merengues, el equipo de Santiago Bernabéu se hizo con mimbres muy parecidos a los demostrados por Arbeloa en conversación con José Luis Sánchez, dando la cara por un entrenador que ha acabado siendo apaleado por muchos de sus seguidores, que ya no está y que probablemente no vuelva por España salvo para tomar el sol. Don Santiago habría sido mourinhista y arbeloista.

En la última escena de Esencia de Mujer, la de la encendida defensa que el coronel Frank Slade hace de su pupilo Charlie Simms, Al Pacino dice lo siguiente: "Yo he llegado a muchas encrucijadas en mi vida; siempre he sabido cual era el camino correcto, sin excepción lo he sabido, pero nunca lo he tomado... ¿Saben por qué?... Porque era jodidamente duro". Aquí tienen a Álvaro. Ha llegado a la encrucijada, ha escogido un camino. Es el camino correcto. Es un camino hecho por el principio que conforma un carácter. Me gustaría poder decir que el madridismo le dejará continuar su andadura pero no lo sé. Lo que sí sé es que, con esas declaraciones, Arbeloa ha constatado algo que muchos ya sabíamos y es que está fabricado con la pasta de un auténtico líder.

La lealtad es un principio tan en desuso en nuestra sociedad que hay quien, desorientado por el efecto nocivo de haber mordido la manzana envenenada, sugiere que Arbeloa realiza estas declaraciones porque viene Carvajal o porque él mismo quiere irse al Chelsea. No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que se tapa los oídos. Lo cierto es que, como Ramos o Cristiano en otras ocasiones, Álvaro ha ejercido soberbiamente las veces de auténtico capitán. César González, que sabe de qué pie cojeo, me dijo el martes en Futboleros que la entrevista con Arbeloa llevaba premio y que me iba a gustar. Me ha encantado. Dios conserve durante muchos años en este Real Madrid a don Álvaro. Y espero que su sinceridad y autocrítica no terminen pasándole factura o acabe como Serpico. La sombra de los Tattaglia es alargada.

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