El penúltimo raulista vivo

Aquí Florencia está en el Paseo de la Castellana

Que esta Liga, como la anterior y muy probablemente la próxima, iban a ganarla Fútbol Club Barcelona o Real Madrid Club de Fútbol, se sabía desde el sábado 28 de agosto de 2010, día en el que arrancó la competición; el tercero en liza, que ahora es el Valencia, está ahora mismo a 19 puntos del segundo y a 25 del primero. Que esta Liga iba a ganarla el Barça empezó a quedar bastante más claro a principios de abril, cuando el Madrid tropezó inesperadísimamente ante el Sporting de Gijón en casa. Y ahí estuvo la clave en un campeonato que, como acaba de confesar hace unas cuantas horas Pep Guardiola, ha exigido una tralla inhumana tanto de unos como de otros. Si el Madrid hubiera ganado esos dos partidos contra Sporting (15º con 43 puntos, a 4 del descenso) y Zaragoza (18º con 39 puntos, en puestos de descenso directo), hoy habría un empate a 92 puntos en lo más alto de la clasificación.

Yo, que sí vi una participación decisiva de la actuación arbitral a favor de los culés en las semifinales de la Champions, no puedo decir lo mismo de la Liga. Creo que en una Liga posterior a un Mundial que acaba de ganar España por primera vez en su historia, es digno de elogio que el Barcelona haya perdido sólo 2 partidos de 36, marcando además 92 goles a favor y encajando únicamente 20. Mourinho, que además de entrar físicamente en el Real Madrid supo imbuirse al instante de la filosofía del club, sabe mejor que nadie que "el segundo es el primero de los últimos", aunque con los puntos que lleva logrados él su equipo sería campeón en Inglaterra, Italia, Alemania o Francia; en España no, en España vale para quedar por detrás de los culés, aunque resulte muy significativo que el mejor Barça de la historia lleva anotados 92 goles mientras que el ultradefensivo Real Madrid de Mourinho haya marcado 91.

Barcelona y Madrid son en todos los sentidos excepciones que confirman la regla. Seguro que cualquier otro club de fútbol del mundo quedaría rápidamente atenazado por el síndrome de Stendhal ante el juego culé tal y como pretende Sandro Rosell, pero lo que no le entra en la cabeza al presidente azulgrana es que, siguiendo con la comparación de antes, aquí Florencia está en el Paseo de la Castellana. Le ha sentado mal a Sandro que Florentino pasee la Copa por Ayuntamiento y Comunidad horas antes de la confirmación matemática del nuevo campeón, y ha dicho lo siguiente: "Nosotros no lo haríamos"; no, no, qué va, vosotros haríais cosas infinitamente peores como por ejemplo estar medio siglo vinculando a Franco con las victorias del Real Madrid e insinuando trapicheos con los árbitros; y, en tu caso concreto, escudarte tras un kilo de arroz SOS después de haber apostado por un 5-0 en la final copera. Lo dicho: más en agosto.

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