El penúltimo raulista vivo

Aquello no era ketchup

Capté a la primera a Michel Platini. A la vista de lo sucedido ayer mismo en Zagreb está que, cuando habló de Leo Messi comparándole con Pelé o Maradona, el presidente de la UEFA no se estaba refiriendo en absoluto a la protección arbitral de la que debían gozar, según él, los mejores futbolistas del mundo, sino al celo especial y concreto que los colegiados debían poner en el crack del Fútbol Club Barcelona. Las declaraciones de Platini fueron desafortunadísimas porque no habló de otros grandes jugadores como Cristiano o Agüero, que también deberían ser protegidos según esa teoría suya que, bien aplicada, incluso podría llegar a compartir yo, sino que cortó el grifo al hablar de Messi. Únicamente la Divina Providencia impidió que anoche le rompieran el tobillo a Ronaldo y que el jugador franquicia del Real Madrid tuviera que salir en camilla con el beneplácito de un noruego que pasaba por allí.

El término correcto es "unificación de criterios". ¿No es deseable que aquellos que deben impartir justicia sobre un terreno de juego apliquen siempre y en las mismas o similares circunstancias idénticos criterios independientemente del nombre del club al que pertenezca determinado futbolista?... Después de esas declaraciones en las que se refirió a Messi, esa sacrosanta e imprescindible independencia arbitral está definitivamente pervertida mientras Platini permanezca al frente de la UEFA. Lo que para Stark supuso la expulsión de Pepe (y eso que el defensa del Real Madrid no llegó a tocar a Alves) en unas semifinales de la Champions, para Oddvar no significó absolutamente nada, y eso que el delantero merengue salió, como pudimos ver todos por televisión, con el tobillo empapado en sangre: aquello no era ketchup.

En cuanto al partido: el mejor de largo fue Coentrao. Cuentan que, tras una exhibición física, un periodista le preguntó a Merlo que cuántos pulmones tenía y que éste le contestó: "Uno, como todo el mundo". Pues el todoterreno portugués debe tener tres pulmones, como todo el mundo, porque de lo contrario no se entiende esa capacidad suya para estar arriba y abajo y cubrir una parcela tan inmensa de terreno. El equipo no estuvo bien porque desaprovechó un montón de ocasiones para "matar" el partido, pero al menos no encajó un gol y se llevó los tres puntos de un campo en el que no va a ser nada sencillo ganar. Y gracias a Dios, que no al árbitro que mandó Platini, no hubo lesionados. El Real mejorará, por supuesto, pero de momento es el único equipo español de los cuatro que participan en la Champions que se ha llevado la victoria. Y contra los elementos. 

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