El penúltimo raulista vivo

Aquella larga y cálida meada

He visto celebraciones de todas clases y colores: el corazoncito, el chupetito, el arquerito, el trenecito, el limpiabotas, el militar, el embarazadito, la cucaracha, el ave rapaz, el boxeador... De bailes mejor ni hablar: sambas, cumbias, bombas, boleros, milongas, mambos, tangos... Hubo uno, incluso, que tuvo el pésimo gusto de celebrar un gol esnifándose la raya de cal del campo. Pues bien: sólo caemos en la cuenta de que esos festejos resultan ciertamente horteras y fuera de lugar cuando Mourinho se sube a lomos de Callejón emulando a Claudio Carudel con la yegua Wildsun. Insisto: "prostitución intelectual en estado terminal"; y a mi diagnóstico añado esto otro: "accesos de memoria selectiva con episodios de amnesia informativa". ¿Quieren que sea del todo sincero?: No me gusta nada la orina del enfermo.

Ahora ha hablado Blas Madrigal, presidente de la Agrupación de Peñas del Valencia, para decir que si un día agreden a Mourinho será por culpa de sus provocaciones. Traducción simultánea: si en alguna ocasión le pegan un botellazo al entrenador del Real Madrid será porque una vez hizo de jinete con uno de sus jugadores. Me he puesto a pensar que diría el señor Madrigal si, en vez de celebrar así el tercer gol de su equipo, José Mourinho se hubiera recorrido medio campo hasta alcanzar el banderín del córner y, emulando a un perro, alzara la "patita" y se pusiera a mear delante de los aficionados; eso fue lo que hizo en el estadio Vicente Calderón, jugando como visitante, un jugador brasileño, ya retirado, que se llama Leandro Machado. ¿Saben vistiendo la camiseta de qué equipo festejó su gol aquel delantero de esa forma tan grosera y asquerosa?... ¡Sí señor, del Valencia Club de Fútbol!...

Volvamos al principio, con el presidente de la Agrupación de Peñas del Valencia. No tengo el gusto de conocer a este caballero pero veo su fotografía y no me parece en absoluto que sea un quinceañero, un chavalín con acné, piercings y carpetas bajo el brazo forradas con fotos de Rihanna; yo diría que, día arriba y mes abajo, don Blas, que peina canas, debe estar más cerca de los setenta que de los sesenta. Si el señor Madrigal tuviera catorce años entendería que dijera esas cosas tan feas acerca de Mourinho porque Leandro sólo jugó en el Valencia la temporada 1996-97 y, aún así, tuvo tiempo más que suficiente como para mearse encima de la afición colchonera; pero, con estos precedentes, el presidente de las Peñas del Valencia habría hecho mejor en callarse y meterse debajo de la cama. No está usted desde luego, queridísimo don Blas, en condiciones de arrojar la primera piedra, ni mucho menos de hablar de cocinas ajenas o de fábricas de nada. En su lugar, si a usted no le parece mal, pida perdón por aquella larga y cálida meada.

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