El penúltimo raulista vivo

Antoine visita a sus caballos

Hace tiempo vi algo más lamentable que La Decisión, el estrambótico estupidiario del niño mimado llamado Antoine y apellidado Griezmann, lo que sucede es que aquello era mentira y lo del delantero del Atlético de Madrid (¡se queda, sí, se queda!) ha sido la patética realidad. Me refiero al episodio El himno nacional de la serie de televisión Black Mirror, aquel en el que el primer ministro británico era obligado a mantener relaciones sexuales con un cerdo mientras todo el país lo veía en directo por televisión. He visto por encima La Decisión, al crío comiendo y tirando a canasta con su hermano youtuber, y cuando ha llegado el momento "Antoine visita a sus caballos" lo he mandado todo al carajo. ¿En serio hemos convertido en esto el fútbol? ¿Un niño riéndose de las aficiones del Atlético de Madrid y del Barça? ¿De verdad tenemos que consentir esto? ¿Y por cuánto tiempo?

Griezmann, eso sí, se ha reído más de los directivos y la afición culé que de la suya popia pero los directivos del club rojiblanco, que han consentido la broma pasando por el trágala del futbolista, no quedan tampoco en buen lugar. La rendición del club no me gusta ni un pelo, Cerezo le ha regalado todo para que se quede, el Cinexin y el Scalextric, y además le ha pagado un fortunón. Con su claudicación, el Atlético, que vende que es otra cosa, pierde poesía y reconoce que es como los demás, que tienen que pagar más a sus estrellas para que no se fuguen al máximo rival. Griezmann se queda, sí, pero... ¿en qué condiciones? ¿Podrán perdonarle este sainete? ¿Querrán hacerlo? Al final nos enteramos de que el jugador no ha dilatado su decisión porque tuviera dudas, que a lo mejor también las ha tenido, sino porque llevaba dos meses rodando un telefilme con Gerard Piqué como productor.

La imagen de Griezmann queda por los suelos. Qué digo por los suelos, por el subsuelo. Y la cosa no resulta tan sorprendente si sabemos el nombre del periodista que lleva su comunicación. De verdad que hacía tiempo que no veía nada más lamentable que esto, y eso que yo soy madridista y debería importarme bien poco. Es cierto que el fútbol no tiene memoria. Es verdad que si Griezmann le marca un hat trick se habrá olvidado este Himno nacional deportivo. Todo eso es verdad. Pero puede que podamos extraer algo positivo de toda esta basura y es que a lo mejor ha llegado el momento de que los clubes de fútbol pongan pie en pared, marquen una línea roja y pasen al contraataque. Yo creo que Griezmann es un fantástico futbolista pero estoy seguro de que el Atlético de Madrid es mucho más importante que él. Ahora sólo falta que esto que creo yo lo crean también Enrique Cerezo y Miguel Angel Gil.

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