El penúltimo raulista vivo

Antes y después de Mou

Más allá del personaje de José Mourinho que hemos ayudado a construir entre unos y otros, también sus defensores, lo cierto y verdad es que no cabe la menor duda de que el portugués es el entrenador del Real Madrid que más se ha implicado con el club probablemente desde los tiempos de Miguel Muñoz, con la diferencia, a favor de Mou, de que mientras uno era historia viva del madridismo y, como a los legionarios el valor, se le suponía su identificación con el color blanco, el otro acaba de llegar como quien dice, no ha hecho más que sentarse en el banquillo, no se lo han puesto nada fácil en su primera temporada y sin embargo esa circunstancia, que yo creo que ya traía descontada de su casa, no le ha hecho dar ni un solo paso atrás en sus convicciones tanto personales como profesionales.

Me hace mucha gracia y me lo paso muy bien cuando alguien dice cínicamente que Mourinho va a dejar como un solar deportivo y ético el Real Madrid cuando se marche porque se dedica a recomendar los fichajes de jugadores con los que a lo mejor no cuenta el siguiente de la lista o porque al equipo le reciben peor desde que él está aquí. No voy a perder ni medio segundo en recitar otra vez la amplísima lista de fiascos deportivos que llegaron al club de la mano del entrenador de turno, ni tampoco pienso documentar de nuevo que al autobús madridista le llevan tirando piedras desde los tiempos de Ico Aguilar: ahí está la hemeroteca para ambos casos. A mí Mourinho me ha ganado porque trabaja como un perro, da la cara por el Real Madrid y, sobre todo, porque tiene un proyecto.

El informe publicado por Marca no deja lugar a dudas: mientras Pellegrini cruzó el charco para tumbarse en una hamaca al mismo tiempo que Valdano se dedicaba a poner de patitas en la calle Padre Damián a jugadores que el chileno consideraba esenciales, Mourinho se ha tirado el último mes trabajando en la actualización de las estructuras del club. Porque, salvo el primer empujón modernista que quiso darle Florentino Pérez, la verdad es que este Real Madrid ingresa infinitamente más dinero que el de don Santiago Bernabéu, pero hay algunas cosas que se han movido poco desde los años setenta. En lo que sí tienen razón los agoreros es en que habrá un Real Madrid anterior y otro posterior a la llegada de José Mourinho; ellos sueñan con que sea peor, yo confío a pies juntillas en que será mejor, más profesional y centrado, puede que menos beatífico y santurrón aunque más preparado para la batalla. Y como, salvo mejor opinión del director del colegio de Lugano, creo que Mourinho va a estar aquí al menos diez años más, deberemos esperar hasta 2030 para saber quién tuvo al final la razón de su lado.

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