El penúltimo raulista vivo

Año III de Mourinho

Hoy hace justo dos años que José Mourinho fue presentado (¡por Jorge Valdano!) como nuevo entrenador del Real Madrid, veinticuatro meses que han sido empleados a conciencia por el portugués para darle veinticuatro vueltas de tuerca al mejor club de fútbol del siglo XX según la FIFA, sí, pero también una institución en cierto modo acomplejada e incapaz de resistir la potencia del reflejo de imagen pluscuamperfecta, pura y angelical fabricada curiosamente por el antimadridismo más recalcitrante con la única finalidad de hacer el mayor daño posible a la institución en el centro mismo del corazón. La dificultad de la tarea de Mou era máxima no sólo porque su máximo adversario deportivo, el Barcelona, disfrutaba de su momento álgido en más de un siglo de existencia sino porque la batalla mediática librada fuera del césped también tenía claro color azulgrana.

Lo primero que, transcurridos estos dos primeros años, conviene decir al respecto es que el Real Madrid está consiguiendo independizarse de quienes le maniataban con intereses espurios travestidos de falsa superioridad moral. Al contrario que otros entrenadores que se fueron de Madrid sin tener la más remota idea del equipo al que habían estado dirigiendo, y no quiero dar nombres que están en la cabeza de todo el mundo, Mourinho entró en el Real Madrid pero el Real Madrid también entró en él; Mou se dio enseguida cuenta de que el club no era una ONG y que necesitaba colocar hasta el último de sus cañones apuntando en la misma dirección que era ganar y ganar y volver a ganar. El proceso de separar la paja del trigo ha sido de una meticulosidad y efectividad tales que podría ser estudiado en cualquier Universidad de postín. Sirva decir que por ejemplo Valdano, que era claramente la paja, ya no presentará a nadie al menos hasta 2016.

Cuando echas la vista atrás y observas por el retrovisor todo lo que Mourinho ha sido capaz de hacer en dos años te das rápidamente cuenta de que, si le dan tiempo, dentro de otros dos no habrá antimadridista capaz de reconocer al Real Madrid que habían soñado pero que el club habrá vuelto a sus orígenes y será fácilmente identificable para sus propietarios, que siguen siendo sus socios, y sus millones de aficionados repartidos por todo el mundo. Con Mou en el banquillo, el Madrid le ha arrebatado una Copa y la mejor Liga de toda la historia al Barcelona más superlativo que jamás se haya visto sobre un terreno de juego. De momento, y para abrir boca, el Año III de Mourinho empieza sin el señor Guardiola, agotado según sus propias palabras, al frente del Barça. El balance es sencillamente espectacular porque, por si los éxitos deportivos no fueran bastante, Mourinho ha recuperado también la autoestima para un club que últimamente se quería poco. Felicidades.

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