El penúltimo raulista vivo

¡Ándele, Aguirre, ándele!

No creo que a Javier Aguirre le suceda con el Kun Agüero lo mismo que le ocurre al sofocado protagonista de una canción del Mariachi Vargas de Tecalitlán que se llama "Sabes una cosa". El resumen es el mismo de siempre, o sea, "chico quiere a chica". Pero debe ser que el chico de este mariachi en concreto es un poco tímido y hasta la cuarta estrofa no le dice a la chica que la quiere: "Sabes una cosa, tengo algo que decirte y no sé cómo explicar lo que te quiero cantar; sabes una cosa, no encuentro las palabras ni verso, rima, prosa, quizás con una rosa te lo pueda decir; sabes una cosa, no sé ni desde cuándo llegaste de repente mi corazón lo empieza a notar"... Bla, bla, bla, bla, bla... Y, ¡por fin se decide!... "Sabes una cosa, te quiero niña hermosa y te entrego en esta rosa la vida que me pueda quedar". El riesgo que uno corre dilatando en exceso la declaración de amor es que, como la chica no esté muy interesada, entre la primera y la cuarta estrofa puede suceder que se haya ido con otro a tomar unos panuchos de Veracruz acompañados por un tepache fresquito.

Seguro que Agüero es un futbolista que está todavía por hacer, eso seguro. Seguro que el chaval debe aprender un montón de cosas, no siendo la de menor importancia adquirir cuanto antes una camiseta de su talla. También estoy convencido de que Aguirre sabe lo que hace, al igual que albergo pocas dudas al respecto de que, como el Atlético de Madrid siga en caída libre, su tozudez al no alinear de salida al argentino le acabará pasando una severa factura. Con esto no estoy pretendiendo decir que Aguirre deba poner a Agüero por una cuestión de marketing o supervivencia, no. En las escasísimas ocasiones que ha tenido para demostrarlo, el Kun ha dejado bastante claro que es un futbolista de una pieza, rápido, intuitivo, muy bueno técnicamente hablando, un jugador desequilibrante, en suma. Aguirre debe alinearle por eso, y en segundo lugar debe hacerlo porque, tras haber perdido a Mista, Petrov y Maxi de una sola tacada, la gente no comprende por qué no juega el fichaje estrella del club para esta temporada. O bien le pone, o bien explica por qué no lo hace, ésa es la cuestión.

Confío en Aguirre, me transmite buenas vibraciones. El otro día me decepcionó un poco tras acusar a la prensa de exagerar las derrotas. Supongo que si la prensa, querido Aguirre, exagera las derrotas, exagerará también las victorias obtenidas en el Osasuna por un entrenador mexicano, ¿o no? Aguirre me demostró el viernes que él no es diferente al resto y que, en cuanto tiene problemas, le echa la culpa al empedrado. Pero la pelota está en su tejado, no en el de los periodistas. Y, si piensa que aquí van a tener con él la paciencia que tuvieron en Pamplona, está equivocado. ¡Ándele, Aguirre, ándele!... No vaya a sucederle a usted con Agüero lo que a aquel otro del chiste que, para evitar tener que invitar a una ronda, se palpaba la chaqueta diciendo "que no se me adelanten, que no se me adelanten", y mientras repetía eso siempre había alguien que pagaba. Hasta que un día, hartos de que nunca invitara, los demás decidieron no sacar dinero hasta ver qué hacía. El otro repitió la misma actuación: "que no se me adelanten, que no se me adelanten, que no se me adelanten... ¡Pero que tampoco se me atrasen!" No se atrase usted mucho con el Kun, don Javier, no vaya a resultar que luego sea demasiado tarde.

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