El penúltimo raulista vivo

Altavoz Guardiola

De mí, que no soy más que un modestísimo altavoz de mis propias ideas, un bafle sin la menor importancia que no se representa salvo a sí mismo y en ocasiones ni eso siquiera, no va a venir a cachondearse Pep Guardiola, no señor; vamos, ni Guardiola, ni Beenhakker, ni Toshack, ni Hiddink... Con esto quiero decir, sin que se interprete que estoy tratando de justificarme por nada, que cuando Guardiola no era más que un simple aprendiz de brujo con acné, servidor ya ponía como chupa de dómine a presidentes, entrenadores y jugadores del Real Madrid cuando lo consideraba oportuno, que he de reconocer que era en muchísimas ocasiones, probablemente más de las justas y necesarias. Hablar en términos de "altavoz" con el único objetivo de desprestigiar a quienes a ambos lados de la cara conservamos aún oídos en buen estado y hemos escuchado mil veces cómo presidentes, jugadores y entrenadores (él mismo) del Barcelona criticaban la actuación arbitral, sencillamente no cuela.

A mí no me paga el Real Madrid por escribir aquí sino Libertad Digital, a él sin embargo sí le paga el Barcelona por entrenar allí, de forma que el único altavoz claramente identificado es el señor Josep Guardiola. En el Estado español (o sea, en España) se entiende y se consiente absolutamente todo; es más, el nivel de lo que se entiende y consiente en el Estado español (o sea, en España) es tan elevado, que hay veces que pienso que es un país dormido, abducido, anestesiado. Lo que no se puede comprender en el Estado español (o sea, en España) por mucho que uno asista a la rueda de prensa vestido directamente con la camiseta azulgrana y la barretina en la cabeza es que por la mañana Sandro Rosell diga que esta temporada no pinta bien la cosa arbitral, por la tarde le pregunten por esas declaraciones a Guardiola y el entrenador del Barcelona diga que el comportamiento de su presidente siempre ha sido ejemplar y modélico. ¿Altavoces?...

Supongo que los árbitros beneficiarán unas veces a unos y otras a otros, pero en el Barcelona se tiraron medio siglo afirmando sin rubor que el Real Madrid Club de Fútbol estaba directamente conchabado con ellos. 50 años. Vete tú a hablarle ahora de altavoces a los socios y aficionados del Madrid que han tenido que soportar tamaña injusticia. Imagino que lo mejor sería que nadie hablara nunca de los árbitros, pero parece que eso es materialmente imposible; que lo hagan por lo tanto todos, que todos hablen de los arbitrajes, o que la federación habilite, con la anuencia de la Liga de Fútbol Profesional, un procedimiento que castigue a quienes hablen y premie a quienes no lo hagan. Pero Guardiola, que debe creerse más listo que nadie, piensa que ha inventado el método perfecto que consiste en hablar descaradamente de los árbitros y decir con más descaro aún que no lo hace. Y eso en el Estado español (o sea, en España) no se entiende del todo bien. Y eso que es un Estado comprensivo.

A continuación