El penúltimo raulista vivo

Altamira al margen

Me preocupa un poco que Pellegrini esté tan feliz y dichoso con el juego de su equipo. Dice que mejora partido a partido aunque yo, por mucho que me fijo, y me fijo mucho, no veo la mejoría por ningún sitio. Quiero verla, de verdad, pero no la veo. Abro de par en par los ojos y nada. El Real Madrid que goleó al Olympique de Marsella siguió más o menos el mismo guión de improvisación, desorganización defensiva, ausencia de anticipación, falta absoluta de presión al rival y poderío ofensivo letal que ante el Xerez o el Tenerife en la Liga. Es cierto que el equipo está en construcción. Es verdad que no es lo mismo jugar regular y acabar goleando a tus adversarios que contar los partidos por derrotas. Sólo Pellegrini está en el pellejo de Pellegrini; sólo él sabe si realmente nota la mejoría o dice esas cosas para tranquilizar al personal. No me gustaría que el chileno acabara metido en la burbuja del resultadismo porque no se le trajo aquí para eso. Ni a él ni al resto.

Lo que sí pinta muy mal es el Atlético. La derrota de Oporto deja al equipo casi fuera de la Champions y la clasificación en la Liga le apea también de la lucha por el campeonato y le complica mucho el acceso a Europa. Todo huele a final de temporada cuando lo cierto es que únicamente se han jugado siete partidos. Quienes siguen habitualmente el blog saben que no soy precisamente un admirador ferviente del Abel entrenador y, pese a que creo que Cerezo y Gil se confundieron al prescindir de Aguirre y contratarle a él, no pienso sin embargo que Abel sea el único responsable. Ni siquiera pienso que sea el máximo responsable. El Atlético se desmorona en defensa y carece de centrocampistas de nivel para competir fuera de España. Acabará entre los siete u ocho primeros de la Liga pero poco más. No tiene jugadores para estar en puestos de descenso pero hay al menos cinco equipos que tienen más calidad y otros cinco que tienen más ganas. Abel no puede solucionar la calidad que no tiene pero sí las ganas. ¿O ya no?

Me gustaría aprovechar por último para decirle a Joan Laporta desde mi "caverna mediática españolista" que sí, que tiene razón, que soy un primitivo, qué le vamos a hacer. Soy uno de esos primitivos que creen que España es una nación y que piensan que el fin de los independentistas catalanes, vascos, gallegos o canarios, si es que sigue habiendo de estos últimos, consiste en amenazar con irse para seguir sacándonos a todos la pasta y, como acaba de corroborarse por cierto en los últimos presupuestos generales, dejarnos meridianamente claro que el famoso Estado de las Autonomías fue concebido en su día con el objeto de consolidar la idea de que hay españoles de Primera y de Segunda División. Y sin posibilidad de ascender por mucho que te esfuerces. Y soy también uno de esos primitivos que se molestan cuando le llaman chorizo. Voy con taparrabos, tallo piedras, pinto en la roca, pronto inventaré el fuego y estoy dándole vueltas a la rueda y, justo antes de salir a cazar un alce para dar de comer a la tribu, te pregunto lo siguiente Joan: ¿sabías o no sabías que el angelito estaba espiando a tus cuatro vicepresidentes?... Esa es la única cuestión, Altamira al margen.
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