El penúltimo raulista vivo

Alguien tendría que convocar elecciones

Miguel Gila, que era un auténtico crack, solía contar que atrapó a Jack el destripador a base de mensajes subliminales. Le tenía perfectamente localizado y, aprovechando que vivían en la misma pensión, puerta con puerta, decidió ir a por el criminal. Cuando se cruzaba con él por los pasillos, como quien no quería la cosa, decía de repente "¡alguien ha matado a alguien!". Luego, cuando coincidían en el desayuno, Gila volvía a repetir en voz alta, para que lo oyera todo el mundo, "¡Alguien es un asesino!". Y así un día, y otro, y otro más. Hasta que, por fin, Jack el destripador dijo que no aguantaba la presión, que aquello era insoportable, y confesó que él era el criminal que llevaba tanto tiempo buscando Scotland Yard.

Me da en la nariz que Ramón Calderón quiere despedir a Fabio Capello del mismo modo en que Gila descubrió a Jack el destripador, lanzándole continuos mensajes subliminales. Ayer, presidente y entrenador mantuvieron una reunión absolutamente inútil. La foto de los dos que aparece en la página web oficial del club es de archivo, de forma que ni siquiera para eso se reunieron, ni siquiera para hacerse una foto. ¿A cuento de qué venía una reunión el miércoles, cuando el club se va a jugar la Liga el domingo siguiente? Y sobre todo, ¿qué objeto tuvo esa charla cuando, a la conclusión de la misma, sus dos protagonistas quisieron dejar claro a través de un comunicado oficial que debían aplazarlo todo hasta el lunes? Muy sencillo: Calderón le quería mandar a Capello un mensaje subliminal. ¿Cómo?

Primero le hizo trasladarse hasta el estadio Santiago Bernabéu y luego, nada más acabar el simulacro, saltó rápidamente al césped –¡qué querencia tiene este hombre!– para presentar junto a los responsables de la empresa Ecoembes una campaña llamada "El Real Madrid recicla". Capello... Reciclaje... ¡Ahí estaba el mensaje subliminal! Esa foto de Calderón, introduciendo con indudable satisfacción la botellita vacía de agua mineral en el cubo de basura amarillo, como si acabaran de comunicarle en ese preciso instante que a Florentino Pérez le habían dado la patada de ACS, no puede ser más que un mensaje subliminal dirigido a Capello. En este caso, el italiano sería la botellita de Solan de Cabras. "¡Alguien va a ser sustituido! ¡Alguien ha aburrido a los socios durante siete largos meses y va a ser reciclado!"... Ciertamente brillante. Cómo se nota la mano de los nuevos responsables de comunicación del club. Ahora sólo falta por saber quién tiene en el club los redaños suficientes para decirle al presidente "¡Alguien ha metido la pata cuarenta y siete veces! ¡Alguien tendría que convocar elecciones aunque se gane la Liga!"

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