El penúltimo raulista vivo

Algo se mueve en el madridismo

José Antonio Abellán dice que Ramón Calderón podría presentar su dimisión en la Asamblea del próximo 3 de diciembre. Esa sería, con el club judicializado y el voto por correo retenido y pendiente aún del oportuno recuento, la actitud más coherente por parte del presidente del Real Madrid. Y eso es precisamente lo que me impide tenerlas todas conmigo. Lo sensato, lo lógico y natural, sería que Calderón diese un paso al frente y reconociese lo que, por otro lado, ya es un secreto a voces: su presidencia está coja, y renquea más aún si cabe desde que El Tirachinas empezó a denunciar unas historias para no dormir que servirían de fuente de inspiración a los mismísimos Martin Scorsese o Francis Ford Coppola. Sería lógico que Calderón, como por otro lado ya dejó entrever en la prensa italiana, convocase elecciones, y por eso mismo dudo que lo haga puesto que sus últimas decisiones no están siendo presididas por la sensatez. Veremos.

De verdad que siento haber tenido razón en este asunto en concreto. Desde el primer día dije que las elecciones de junio constituían un profundo error y no solucionarían los graves problemas que tiene el club. Aquellas elecciones forzaron al socio a elegir entre cinco opciones verdaderamente malas, a cual peor; y acabaron siendo buenas sólo para quien acabó ganándolas, o sea Ramón Calderón. Ahora, en la situación actual, no es que las elecciones sean buenas, no, sino que constituyen la única salida lógica ante un panorama realmente kafkiano. Y serían extraordinarias si, además de convocarse con el tiempo suficiente para dar opción a candidatos nuevos, no concurriera a ellas ningún ex candidato, tapado, retapado o testaferro. El Real Madrid necesita una transfusión urgente de sangre nueva y de ideas atractivas y ambiciosas.

Si Calderón convoca elecciones, se presenta y luego resulta que las gana con autoridad y despejando todas las interrogantes que flotan ahora mismo en el ambiente, ¡olé por Calderón! Pero, sinceramente, no creo que vayan a ir por ahí los tiros. Algo se mueve en el madridismo, harto de estar harto, cansado de la imagen que el club traslada al exterior. Algo se mueve en el madridismo... por fin. De ahí que la Asamblea sea tan importante. Más relevante, por ejemplo, que el hecho de que Ramón Calderón fuera aclamado en su día en Móstoles tras acudir a presenciar un partido de veteranos, noticia que aparece, por cierto, en la página web madridista inmediatamente por delante de la convocatoria del "3-D".

A continuación