El penúltimo raulista vivo

Al madridismo no le duele la Copa

A mí me parece que lo del Madrid y la Copa parte de un error inicial de planteamiento. Me refiero a que si Mahoma no va a la montaña o se encuentra con unos riscos de aúpa que igual no le merecen la pena tanto esfuerzo, a lo mejor la montaña tendrá que ir a Mahoma, y si la Casa Real tiene un especial interés en que el equipo llegue otra vez a la final y la gane, a lo mejor Alberto Aza va a tener que dirigirse a Ramón Calderón por carta para pedirle que se tome en serio la competición de Su Majestad, de lo contrario lo veo difícil. Más a huevo que lo tuvo en la final contra el Deportivo de La Coruña, jugando en casa, con el champagne aguardando en la nevera para celebrar por todo lo alto el primer siglo de existencia, no lo va a volver a tener jamás el Madrid, y sin embargo aquel día el Depor se llevó la Copa y el Real quedó tocado, herido en lo más profundo de su corazón.

Desde el famoso centenariazo, que también tiene guasa el ideólogo a quien se le ocurrió el nombrecito de marras, existe en el madridismo la sensación de que alguien le debe una explicación. Es cierto que las competiciones por antonomasia del Madrid, que es Real desde el año 1920, son la Copa de Europa y la Liga, probablemente por este orden, y que la Copa nunca ha llamado especialmente la atención ni ha sido tenida en cuenta. Pongamos como ejemplo a Alfredo di Stéfano, santo y seña del madridismo y actual presidente de honor del club; Di Stéfano lo ganó todo muchas veces, pero sin embargo sólo conquistó una Copa, la de la temporada 1961-1962, probablemente por falta de tiempo o atención. Raúl, el referente en activo del club, ya ha ganado cinco Ligas, tres Copas de Europa, un par de Intercontinentales o una Supercopa europea, pero sin embargo sigue sin conseguir la Copa del Rey. ¿Por qué?

No creo en las maldiciones sino en la pura y dura falta de interés. Con esto tampoco quiero decir en absoluto que si el Real Madrid llegara a una final de la Copa del Rey y pudiera ganarla no lo haría sino que hoy el fútbol ha cambiado mucho y que, de todas las competiciones que ha de jugar el Real, la Copa es la menos relevante. Tampoco diré que Schuster era ayer un hombre feliz y radiante y que los socios salieran encantados con el golazo de Ibagaza a Dudek y la posterior eliminación de la competición, pero es un hecho que al madridismo no le duele la Copa y que el alemán, que yo creo que fingió una severidad que no sentía, reconoció que no había mal que por bien no viniera, dando a entender que ahora podrían dedicarse a la Liga y la Champions. El Real Madrid, por cierto, jugó bien y perdió, circunstancia esta que ya han aprovechado algunos Sófocles de pacotilla para concluir que es mucho mejor jugar mal y ganar. Hay que ver cómo está el fútbol.

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