El penúltimo raulista vivo

Al fin casi solos

Al fin casi solos. Real Madrid y Barcelona, Barcelona y Real Madrid, también en pos de la Champions. ¿Qué equipo será capaz de hacerles frente? ¿El Arsenal?... Arsene Wenger lleva demasiado tiempo vendiéndoles a los dueños del club el pollino cojo del juego bonito; bonito juega el Arsenal hasta que le eliminan, que últimamente es casi siempre. Wenger tiene tooodo el tiempo por delante; me le imagino en su laboratorio, entre probetas de futbolistas de diez años, diseñando nuevos sistemas... Si no quiso aceptar la oferta del Madrid (¡qué gran noche la de aquel día!) fue precisamente porque le atenazó el temor de verse obligado a competir; competir, sí, competir, no ensayar. ¿El United?... Estará entre los cuatro semifinalistas, pero tanto el club como su prestigiosísimo técnico quedaron en evidencia en la final del año pasado. ¿El City?... Veremos. En mi pueblo dicen que una cosa es predicar y otra distinta dar trigo.

¿El Chelsea?... Desde que se fue Mourinho, el club propiedad de Abramovich lleva sumido en una crisis de identidad y de fútbol; es cuarto en la Premier, por detrás del United, el City y el Tottenham Hotspur, y por lo presenciado anoche en Stamford Bridge no parece que deba dar demasiado miedo a nadie. Lo preocupante es que el Valencia, tercer clasificado de la Liga española y que se jugaba la vida en Londres, fue casi desde el primer minuto de juego un juguete roto en manos de un equipo cuya estrella indiscutible es Didier Drogba, que en marzo cumplirá 34 años. El partido de anoche supuso un reconocimiento implícito por parte de Vilas Boas, que en previsión de males mayores ya tenía al incombustible Hiddink calentando en la banda, de su incapacidad para hacer jugar al equipo como él quiere.

Drogba, ese chiquito que empieza, ese meritorio, volvió literalmente loca a la defensa valencianista yendo al choque, con agresividad, buscando inteligentemente los espacios, haciendo de dique ofensivo de su equipo, parando cuando tenía que parar, mandando cuando tenía que mandar y templando cuando debía hacerlo; o sea: exactamente lo mismo que lleva haciendo los últimos diez años. A excepción del africano, cuyo repertorio se conoce de memoria, los mejores del Chelsea con diferencia son los tres españoles: Mata, Torres, que ahora juega menos, y Oriol Romeu, que ante el Valencia hizo un partidazo. Ahora Emery dice que van a por la Liga Europa. A la fuerza ahorcan, pero ese no era desde luego el objetivo cuando arrancó la temporada. Barça y Madrid, Madrid y Barça... al fin casi solos también en Europa.

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