El penúltimo raulista vivo

Al Barcelona no le gustó nada de San Siro

Yo no digo que el Barcelona no se queje, si le place, de los árbitros, sino que no diga que no se queja cuando sí lo hace. Porque... ¿de qué está hablando Valdés sino de los árbitros cuando dice que "ya cansa un poco, son muchas jugadas"? ¿De qué habla Puyol sino de la actuación arbitral cuando dice que el colegiado "no quiso pitar penalti? ¿A qué puede estar refiriéndose Xavi cuando afirma que "el penalti a Alexis ha sido clamoroso"? ¿Qué puede estar queriendo decir Messi cuando asegura que él no ha visto la jugada, "pero dicen que fue penalti"? ¿A santo de qué dio Guardiola varias palmaditas en la espalda al asistente de Eriksson al acabar el partido?... Y, por último, la gran cuestión: ¿existe la remotísima posibilidad de que cuando Valdés, Puyol, Xavi y Messi están criticando claramente al árbitro estén criticando claramente al árbitro?

Al Milan le supo a gloria el empate a cero por dos motivos fundamentales: porque el Barcelona es infinitamente superior y porque la eliminatoria queda abierta para el encuentro de vuelta que se disputará dentro de una semana en el Nou Camp. ¿Lo normal?... Que el Barcelona se clasifique para semifinales; pero... ¿se imaginan un balón perdido, un rechace, un gol de Ibrahimovic?... Pero es que ayer le molestó absolutamente todo al Barcelona, también que Allegri no les jugara como a ellos les interesa; y, por supuesto, el estado del terreno de juego, que si era un campo de minas lo era efectivamente para los dos. Demasiados contratiempos: un árbitro que no pitó lo que ellos quisieron, un cesped que no estaba como ellos necesitaban y un rival que no quiso jugar como ellos pretendían. Así no hay manera, no señor.

Y acabo como empecé: yo no digo que el Barcelona se queje, si le place, de los árbitros. Es, por otro lado, lo que lleva haciéndose desde que el fútbol es fútbol, y el barcelonismo de forma y manera muy especial desde hace medio siglo. Ni siquiera digo que el Barcelona diga que no se queja de los árbitros y luego se queje; lo que digo es que no se pretenda desde la ciudad condal que, teniendo afortunadamente como tenemos ojos y oídos, quienes vemos y oímos cómo se quejan una y otra vez, y otra, y otra más, no podamos expresarlo en absoluta y total libertad, que es lo que yo vuelvo a hacer hoy aquí. El Barcelona se queja, el Barcelona presiona, el Barcelona intimida, el Barcelona juega sus bazas, el Barcelona hace lobby... Y eso es precisamente lo que, justo ahora cuando se están jugando las habichuelas, José Mourinho ha trasladado a su club, el Real Madrid, para que obre en su conocimiento y actúe, si así lo considera, en consecuencia.

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