El penúltimo raulista vivo

Agüero: de solución a problemón

Estoy viendo que Miguel Angel Gil va a terminar llamando al final a Florentino Pérez para pedirle que el Real Madrid sea un poquito hostil con el Atlético de Madrid y pague los 45 millones de eurazos de la cláusula de rescisión de contrato de Agüero. Es cierto que el pequeño delantero argentino está en órbita, pero al parecer no lo está tanto como para que se produzca overbooking de clubes de primer nivel deportivo y financiero a las puertas del representante del chaval. Yo creo que es un jugadorazo, un top ten sin duda, uno de los mejores del mundo, pero el momento económico es lo suficientemente desagradable como para echar atrás a cualquiera, y ahí están, sin ir más lejos, los casos de los equipos de baloncesto de Panathinaikos y Olympiacos, en venta por derribo cuando hasta hace bien poco eran los reyes del mambo que tocaban canciones de amor.

Está claro que Agüero ha tomado la decisión firme de abandonar el Atlético de Madrid. Y nadie puede irle con el cuento del amor a los colores y bla, bla, bla, cuando Torres, santo y seña y referente del club, se largó en su día al Liverpool, y De Gea, que lleva de colchonero desde los trece añitos, acaba de hacer lo propio al Manchester United. Es evidente también que Agüero quiere irse al Real Madrid, que está interesado en él y es de los pocos clubes de fútbol del mundo capaz de afrontar una operación tan elevada como esa. Como bien dijo Manzano: "Mejor que se vaya al Madrid por 45 que a otro por 25". Por mucho que la Juve ofreciera 35 millones y media plantilla, Gil lo tendría imposible para explicarles a los aficionados que ha dejado escapar a su jugador franquicia por 10 millones menos de los que venían recogidos en su contrato.

Puede que Agüero esté tratando de agitar el avispero con la Juve, utilizando al equipo italiano como monodosis de realismo a inyectar cuanto antes en el culete del consejero delegado rojiblanco para que así éste se de cuenta de cómo está de difícil el patio. Puede que el Real Madrid, consciente de que al Kun le han adelantado el final de la película cuando el director ni siquiera ha abierto por primera vez la boca para gritar ¡acción!", esté jugando con el tiempo como arma para hacer entrar en razón a Miguel Angel. De forma que esa suerte de "cláusula moral" que publicitó Gil junior (sin el consentimiento inicial, por cierto, de Florentino Pérez) se vuelve contra él. Porque Agüero, que está tan fuera como De Gea, acaba de convertirse en un problemón cuando podría haber sido una solución.

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