El penúltimo raulista vivo

Afectuosamente Piqué

Vicente del Bosque acaba de descubrirnos a todos un nuevo concepto futbolístico: el afecto. El afecto no marca goles ni tampoco los evita, el afecto no defiende ni ataca, el afecto no gana en carrera a un delantero o se le anticipa... pero el seleccionador nacional de fútbol convocará hoy, dentro de un rato, a Gerard Piqué porque "le tenemos afecto"... ¿Quienes? ¿Quienes "tenemos" afecto por Piqué?... Yo, desde luego, no se lo tengo. Cuando el seleccionador emplea el plural mayestático, ¿a quién se refiere? ¿Quienes somos "nosotros"?... Del Bosque no va a aprender porque ya es muy mayor para hacerlo y porque no tiene ningún interés: seguirá llevando a sus chicos "por afecto" como si en lugar de ir a un Mundial o una Eurocopa lo hiciera a una excursión del colegio a Cabeza del Asno: "¡Qué buenos son los padres salesianos, que buenos son que nos llevan de excursión. Ya tengo la mochila preparada, ya me voy a la estación, no me olvido de llevarme la pomada, ni el librito de orientación!"...

El seleccionador lleva "por afecto" a Piqué y lo hace además cuando su entrenador de club, Luis Enrique, le ha indicado amablemente la dirección del banquillo o de la grada. Y es que el problema de Vicente del Bosque no reside únicamente en el hecho de que se haya aferrado a su puesto tras el ridículo del Mundial de Brasil cuando otros seleccionadores, como por ejemplo Alejandro Sabella, se fueron después de culminar un magnífico campeonato; el problema de Del Bosque es que ni siquiera es capaz de aplicarse a sí mismo sus propios principios, los que él hizo públicos un día sin que nadie se lo demandase: "El futbolista que no juegue habitualmente en su equipo lo tendrá mucho más difícil para venir a la selección". Le faltó añadir "salvo que yo le tenga afecto".

Piqué, que no juega con el Barça y que tuvo un comportamiento cuando menos estrafalario durante algunos partidos que su equipo disputó contra el Real Madrid, vuelve a entrar. Para que Piqué se quede fuera de la selección, tal y como sugirió Del Bosque, tiene que suceder un cataclismo, un desastre natural, que un meteorito impacte con la Tierra o algo así. Y eso es así porque, aunque nos duela mucho, Vicente sigue instalado en el pasado, y más concretamente en el Mundial de Sudáfrica. Y de allí no le vamos a sacar. Donde realmente se encuentra cómodo nuestro seleccionador nacional es en la sede de Potchefstroom, entre el ruido de las vuvuzelas. ¡Qué tiempos aquellos!... Hoy por hoy selecciona el cariño que "tenemos" por aquellos jugadores, algunos de los cuales se dieron de baja voluntariamente por motivos obvios y otros, como es el caso de Piqué, que siguen yendo... sí señor, por eso mismo, premio para el caballero: por afecto.

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