El penúltimo raulista vivo

Adiós por la puerta de atrás

Roberto Carlos cumplirá la palabra dada en la Cadena Cope hace un par de meses y, tal y como adelantó en El Tirachinas, abandonará el Real Madrid el próximo 30 de junio. Roberto está a punto de cumplir 34 años y, tras ganarlo todo varias veces, se encuentra ahora mismo ante su última oportunidad de conseguir un contrato millonario, por ejemplo, en la Liga árabe. Aunque no es eso lo que le ha decidido a dar el paso. Me parece que él tenía tomada la decisión de acabar su carrera profesional vistiendo la camiseta madridista, pero el hecho de que nadie del club –léase Calderón, Mijatovic o Capello– le haya defendido del remolino de acusaciones que, noche tras noche, vienen arrojando sobre él desde la Cadena Ser, y también la lapidación a la que ha sido sometido tras el partido contra el Bayern de Munich, le han llevado a pensar que lo mejor para todos es que se vaya ahora. Lo que más me molesta es que quieran echarle por la puerta de atrás.

En cuanto a lo primero, los insultos que le lanzan desde la Ser, yo no me llamaría a engaño. Calderón no puede defender a su jugador porque, puestos a elegir entre cualquiera de los futbolistas de la primera plantilla y De la Morena, el presidente escogería con los ojos cerrados al director de El Larguero. Recuerdo que, durante la pasada campaña electoral, la Ser le ninguneó hasta alcanzar unos límites realmente tragicómicos. Ahora, el presidente del Real Madrid pende del hilo del otro José Ramón. Y no lo digo sólo yo, que le pregunten, por ejemplo, a Iñaki Cano. Roberto Carlos, quizás porque les negó una entrevista a ellos o bien prefirió concedérnosla a nosotros, cruzó al otro lado. Hay que reconocer que el chico tiene valor. Desde ese momento se convirtió en el muñeco del pim-pam-pum, del mismo modo que Rafa Alkorta, tras irse a Canal Plus, se convirtió en objeto de burla por el simple hecho de haber estado colaborando durante un tiempo con la Cadena Cope.

Calderón debió responder a los ataques de la Ser a su jugador, y Mijatovic tenía que haber dado la cara por Roberto Carlos tras la eliminación ante el Bayern de Munich. Es cierto que un error infantil del brasileño puso en bandeja de plata la eliminatoria para los alemanes, pero de ahí a responsabilizarle del annus horribilis blanco media un abismo. Mijatovic, mal visto por los jugadores, no salió a defender a Roberto al igual que antes había callado ante las insinuaciones de que Robinho llegaba en mal estado a algunos entrenamientos. Mijatovic calló y el vestuario, de forma muy especial los dos afectados, dedujo que estaba otorgando. Y así era.

Por otro lado, el anuncio de Roberto Carlos, el futbolista extranjero más rentable para el Real Madrid desde Di Stéfano, era previsible desde el preciso instante en que Calderón anunció a bombo y platillo que Roberto Carlos iba a seguir hasta el 30 de junio de 2008. Corría el mes de noviembre del año 2006 y, en cuanto el presidente pronunció sus palabras mágicas, todos supimos que la renovación del fenomenal defensa brasileño se complicaría mucho. Tres cuartos de lo mismo pasó, por ejemplo, con Beckham y con Ronaldo. Ojalá afirme también en las próximas horas que Emerson, Cannavaro y Diarra van a colgar aquí las botas. Será buena señal.

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