El penúltimo raulista vivo

Adiós al gran capitán Puyol

Se va un señor, el señor Carles Puyol, todo un caballero. Vaya desde aquí mi reconocimiento total y absoluto hacia el capitán del Fútbol Club Barcelona. Puyol no sólo ha sido un bravo defensa central dentro del campo, uno de los mejores, sino un ejemplo fuera de él. Que Puyol dijera ayer que el momento que recuerda con más cariño de toda su carrera es cuando Abidal levantó la Champions habla bien a las claras del tipo de persona que es. Ese momento, el de Abidal extasiado alzando al cielo de Wembley la Copa de Europa, fue posible gracias a que él, consciente del sufrimiento de su compañero y tirando de galones, cedió gustosamente su privilegiado lugar en una foto histórica. El mejor momento para Puyol es uno... en el que aparece en segundo plano. Ese es Puyol. Un gran capitán.

Puyol le cae bien al madridismo. Es, creo yo, un reconocimiento sincero hacia una personalidad que va más allá de los colores. Ayer, en Tiki Taka, David Bernabéu decía que el respeto de los madridistas hacia quien ha sido emblema del Barcelona, su gran rival nacional, durante tres lustros es similar al que los culés profesan por Casillas. Niego la mayor. El cariño barcelonista por Iker es reciente e interesado, tiene más que ver con Mourinho que con otra cosa y lo único que pretende es sacar tajada. Ese "cariño" hay que englobarlo, por ejemplo, en las encuestas que tanto Mundo Deportivo como Sport, los tentáculos mediáticos del club catalán, publicaban hasta hace bien poco preguntando si a la afición del Camp Nou les gustaría que Casillas fichara por el Barça. Ellos, claro, sabían que aquello era imposible pero mientras tanto hacían daño.

A los madridistas les cae bien Puyol por el mismo motivo que les cae mal Xavi. El tan cacareado seny, ese fair play del que se presume en el club azulgrana como si fuera un patrimonio exclusivo suyo, tiene en la figura de Carles Puyol su mejor embajador. Xavi es todo lo contrario. Si Del Bosque hubiera estado listo habría llevado al Mundial a Puyol y no a Xavi aunque es impensable que Xavi se caiga de su propia lista. En definitiva: rara unanimidad en el adiós del capitán culé. Es complicado en estos complejos días que corren que tanto afición como periodismo sean capaces de ver más allá de los colores y, sin embargo, con Puyol lo hemos logrado levantando por un momento el pie del acelerador. Adiós al gran capitán. Adiós al deportista con mayúscula. Adiós al ejemplo a seguir. Suerte, caballero.

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