El penúltimo raulista vivo

Acerca de sentir como propio el Balón de Oro

Cuentan que el poeta y novelista belga Hugo Claus, eterno candidato al Nobel de Literatura, llegó a reclamar para sí el premio después de tantos años de espera, por su avanzada edad y "por razones humanitarias"; no hubo humanidad, por supuesto, porque nunca la hay, y Claus murió hace poco sin ganar el premio aunque probablemente lo mereció tanto o incluso más que Herta Müller, Le Clézio o Doris Lessing, por poner sólo tres ejemplos encima de la mesa. Esto de los premios ya se sabe... He sentido, eso sí, como propio y cercano el Nobel que concedieron a Vargas Llosa porque, además de poseer una prosa mágica capaz de aficionar por sí sóla a la lectura, al escritor peruano siempre se le llena la boca con España, que es donde nací, y habla muy bien de ella y de Madrid, mi ciudad, la ciudad en la que él decidió que sería escritor y en la que vio por primera vez editado uno de sus libros. No me costó nada meterme en los zapatos del señor Vargas Llosa y festejé tanto su éxito como lo habría hecho con el de cualquier familiar o amigo. También me cae bien don Mario por lo que dice: "en España, yo quisiera que se consolide la democracia, que no prosperen los peligros que la amenazan, entre ellos, en un lugar principalísimo, los nacionalismos que yo creo que es una fuente de división, de encono. Y en el fondo, en el fondo de los fondos, es profundamente antidemocrático”.
 

Y de la literatura al fútbol. No sé, o sí, cómo Pep Guardiola tiene la cara dura de decir el lunes que le gustaría que España sintiera como suyos a los tres aspirantes al Balón de Oro cuando el sábado, histérico y fuera de sí, afirmó en rueda de prensa que si obligaban al Barcelona a cumplir las mismas reglas que al resto de equipos de Primera División era porque venían de un país llamado Cataluña, ahí arriba, en una esquina, y pintaban poco. No me resisto a colgar aquí el comentario que un lector con el nick gnu, que a veces también tiene a bien pasarse por este blog, deja precisamente en la noticia de las declaraciones de Pep que aparece publicada en Libertad Digital; ahí va: "Perdona Guardiola, pero los madridistas, los que piensan que el Madrid es España y que el Barça es Catalunya, nunca harán suyos ni a Iniesta ni a Xavi. Para ellos solo hay una Santísima Trinidad: Raul, CRLoquesea y Mourinho, uno y trino, tres personas y un único Dios verdadero. Cuando el 11 de julio de 2010 Andrés Iniesta marcó el gol más importante de la historia de España, los madridistas no sabían si cortarse la venas o dejárselas largas. Siempre han preferido el fracaso de la España de Luis Aragonés y la de Vicente del Bosque porque eso significaba que España no era nada sin Raul el chulo y sin Guti el borracho. Iniesta ha demostrado que España es el Barça y el Barça es España. Iniesta Balón de Oro ya. Iniesta Santo Subito".

Raúl... Otra vez Raúl... ¿Y qué pintará en todo esto el jugador del Schalke 04?... Pues pinta lo mismo que podrían pintar Juanito, Martín o Michel si no fuera porque los dos primeros murieron hace muchos años y el tercero ya no juega sino que entrena; los tres hicieron mucha pupa al barcelonismo, poniendo negro sobre blanco qué representaba un club y qué el otro. Yo, que no soy dudoso, llevo pidiendo el Balón de Oro para Xavi desde hace dos años, y no por razones humanitarias como Claus sino porque creo sinceramente que es el futbolista más decisivo del mundo y que sin él Messi no jugaría la mitad de bien que lo hace. Yo, que no soy dudoso, pegué un brinco tal con el gol de Iniesta en la final del Mundial que casi me abro la cabeza, y aquí he dejado reseñada mi opinión sobre el genial jugador albaceteño.

Yo, que no soy dudoso, sí coincido sin embargo en algo con Guardiola, y ya lo he dicho también varias veces en el blog: Messi es el mejor. Ahora bien, Guardiola y todos los gnus de este planeta deberán entender que será complicado, aunque no imposible, que un español no barcelonista sienta como propios los premios para unos jugadores que pertenecen a un club que ha tenido un director general que nos llamó a todos chorizos sin que absolutamente nadie moviera ni un músculo. ¿Y que tendrán que ver la velocidad con el tocino?, podrá preguntarme alguien muy certeramente; ¿qué culpa tienen Xavi, Messi e Iniesta de pertenecer a un club de fútbol que tuvo a semejante algarrobo como directivo?... Y yo digo que no tienen nada que ver y que no tienen por supuesto ninguna culpa, salvo la del silencio, o que tienen que ver lo mismo que Raúl, que anda el hombre por la Bundesliga sin meterse con nadie, pueda tener en esta conversación, pero que las cosas andan así de torcidas, qué le vamos a hacer.

Por supuesto que el fútbol tiene un elevado componente artístico, pero otro pasional no menos importante, y las faltas de respeto vienen y van: quien pretenda que un aficionado asista a un partido de fútbol como quien va al Museo del Prado a admirar el cuadro de Las Meninas no se ha enterado de qué va este invento. ¿Qué tenían que ver aquellos maravillosos, geniales e irrepetibles Di Stéfano, Muñoz, Gento y Puskas con el general Francisco Franco?... Absolutamente nada, pero desde Barcelona se encargaron de insistir una y otra vez, machaconamente, en la relación directa que existía entre los éxitos blancos y la dictadura militar. Eso duele, además de ser profundamente injusto. ¿Y ahora Guardiola pide empatía?... Difícil, muy difícil, aunque no imposible desde luego. Yo creo que, para no hacernos más líos, cada aficionado deberá disfrutar con los éxitos de su equipo, y todos (salvo Laporta y Rosell, presidentes ambos del Barcelona que dijeron que apoyaban a cualquier selección que tuviera jugadores culés) con los de España. Es una opinión.

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