El penúltimo raulista vivo

Abidal, ¿mucho más que uno de los suyos?

Hace ahora justo ocho meses que Pep Guardiola declaró lo siguiente: "Abidal es mucho más que uno de los nuestros". No se limitó a decir que Abidal fuera uno de los suyos sino que puso por delante el "mucho más" para evidenciar claramente de cara al exterior la importancia que para ellos tenía el futbolista francés tanto dentro como fuera de los terrenos de juego. Dos meses y diez días después de estas declaraciones del todopoderoso entrenador culé, el Barcelona conquistaba la Champions y, en un gesto muy emotivo y que todos recordaremos durante mucho tiempo, Puyol, el gran capitán, le colocó por sorpresa a Eric el brazalete permitiéndole alzar al cielo de Londres la Copa de Europa. Aquello ratificaba que, efectivamente, Abidal, tal y como había comentado Guardiola, no era un futbolista del montón sino que era "mucho más" que uno de los suyos.

Ayer salió el representante de Abidal para decir que, después de seis meses de tira y afloja, el jugador está cada vez más lejos del Barça. Al parecer Sandro Rosell quiere incluir en su contrato una serie de variables que tanto el futbolista como su entorno profesional y personal interpretan como un gesto de desconfianza hacia él. Es lógico que al chico, que está claro que no va a pasar apuros económicos y que si no sigue en Barcelona fichará por cualquier otro club de primer nivel mundial, le tenga confundido su situación actual, más aún teniendo en cuenta las poéticas manifestaciones de Guardiola, el hombre que, junto a Leo Messi, hace y deshace en el club catalán. Parece que, también en lo tocante a Eric Abidal, en el Barcelona la poesía saca ventaja a la prosa y las almibaradas palabras se las lleva el viento.

No sé por qué, o quizás sí, me viene a la cabeza la situación por la que hace poco pasó De la Red. A diferencia de Abidal, que gracias a Dios sigue siendo un deportista en activo, Rubén tuvo que retirarse del fútbol debido a su enfermedad. De la Red también era para el Real Madrid "algo más" que uno de los suyos, de ahí que, en atención a los servicios prestados, el club diera cobijo al jugador. Pese a todo, las marisabidillas, los demagogos de salón, las cotorras que disparan con pólvora ajena, los antimadridistas más rancios y casposos, se rasgaron las vestiduras en público y poco menos que exigieron la dimisión de la junta directiva en pleno por no darle una solución rápida y fácil a lo que simplemente no la tenía. ¿Cuándo dejó Abidal de ser "algo más que uno de los suyos" para Guardiola?... Un chasquido de dedos de Pep valdría para renovar al instante a Eric. Pero ya hace medio año que aquella pompa de jabón estalló en mil pedazos en Wembley; a ver quién es el valiente que la encuentra.

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