El penúltimo raulista vivo

Abel Caballero: Super superman, siempre vas a ser mi héroe

El caso fue sonado: el pasado 4 de febrero, el alcalde de Vigo, el socialista Abel Caballero, aplazó por sus municipales narices el partido de Liga que aquel día debían disputar el Celta de Vigo y el Real Madrid. Tuviera o no tuviera razón Caballero, que yo creo que no la tenía, Liga y federación fueron siempre a rueda de este señor feudal, que incluso llegó a ser ministro del Gobierno de Felipe González. No fue por el temporal por lo que acabó suspendiéndose el encuentro, con el consiguiente perjuicio ocasionado al equipo visitante, que ya tenía otro partido aplazado, sino la cochambrosa situación en la que se encontraba el estadio, propiedad por cierto del Ayuntamiento. De las lamentables condiciones en las que se encontraba Balaídos se advirtió al alcalde y al club en reiteradas ocasiones a través de varios informes técnicos, pero unas veces porque Pepe Gotera andaba de vacaciones y otras porque Otilio estaba merendando, el estadio siguió igual... de mal.

El Real Madrid apuró hasta el final sus posibilidades de jugar el partido puesto que, como decía antes, le perjudicaba ostensiblemente el tener que aplazarlo, y en ese momento, y por un mísero puñado de votos, Abel Caballero inició una cruzada antimadridista, pisó todos los charcos que fueron apareciendo uno a uno a su paso y, muy al final, aseguró que se arreglaría la cubierta de la grada de Río, construída con motivo del Mundial de 1982. Ayer poníamos el "corte" en El Primer Palo: preguntado entonces por si había recibido algún ofrecimiento externo para arreglar la grada, Caballero, muy indignado, respondió: "Bueno, esto fue otro disparate... ¡Ahora vienen a enseñarnos cómo arreglar una cubierta de un estadio!"... Pues sí, ahora vienen a enseñártelo.

Pasó febrero, acabó marzo, finalizó abril, terminó mayo, transcurrieron junio, julio, agosto y septiembre y ayer, en plena caída de la hoja, el Ayuntamiento de Vigo anunció que se cerraba la grada de Río y que esa parte del estadio no podría alojar espectadores "por falta de seguridad". Ocho meses y medio después del pitote que montó el alcalde, casi un embarazo infraestructural más tarde, Balaídos sigue exactamente igual que cuando Caballero prometió que los problemas de seguridad serían solucionados de inmediato. En este caso, y a diferencia del mes de febrero, la única pagana de la ineptitud del alcalde será una parte de la propia afición celtiña, que no podrá ver jugar a su equipo. Hace ocho meses, y con la anuencia cobarde tanto de Liga como de federación, el pagano fue el Real Madrid, llevado al cadalso demagógicamente por un político ineficaz al que habria que cantar aquello de Bosé: "Super superman, todo el mundo aqui te quiere; Super superman, siempre vas a ser mi héroe"...

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