El penúltimo raulista vivo

A Zubizagenio le dura la torrija

Ya quedó aquí reseñado que Andoni Zubizarreta empezó a dar algunos retazos de su absoluta genialidad cuando, preguntado acerca del culebrón de Cesc -que si venía, que si no venía, que si lo que el chaval tenía que hacer era pedírselo por escrito a Wenger- dijo sin despeinarse un rizo que la solución habría sido que nunca se hubiera ido del Barcelona. De Club del Chiste. Zubi, que como comentarista de TVE era espantoso, debutó como director deportivo del Barcelona definiendo la primera lista de Del Bosque tras la victoria del Mundial como "difícilmente digerible" porque había 8 jugadores culés en la misma, y ahora acaba de decir que no hay falta de comunicación con la federación pero que ellos no pueden poner en un contrato "que un jugador no se lesione". Lo dicho, el nuevo Marty Feldman.

El problema de Zubizarreta no viene a la hora de hacer gracietas, que al fin y a la postre son inofensivas, sino cuando miente descaradamente. Devolviéndole el gancho de izquierda a Ibrahimovic (mal enemigo se ha buscado el Barcelona), el jefe deportivo azulgrana ha dicho que si el sueco hubiera metido 28 goles no lo habrían vendido. Mentira. Samuel Eto'o, al que sustituyeron precisamente por Ibrahimovic, marcó 30 goles en la Liga en su último año como culé, y el Barcelona se desprendió de él. Todo el mundo sabe que si Ibrahimovic hubiera marcado 35 goles también se habría tenido que marchar por incompatibilidad de caracteres con el "filósofo". Lo que es difícilmente digerible no es que Del Bosque haga su trabajo, fenomenalmente bien por cierto, sino que Zubizarreta suelte tanta patraña junta.

Y he dejado lo mejor para el final. En vez de reconocer que la operación de Ibrahimovic ha sido un rotundo fiasco, Zubizarreta sale con un eufemismo originalísimo: "es una situación de pérdida". Recuerdo que les pedí a mis compañeros de Barcelona una entrevista con Zubizarreta para El Tirachinas y me respondieron algo así como que estaba reflexionando. Pues que siga reflexionando, que falta le va a hacer. Beguiristain me parecía un crecido y en rarísimas ocasiones concedía entrevistas, pero el anterior director deportivo culé tenía motivos sobrados para creérselo. Este no se entera y, por lo que se ve, sigue reflexionando acerca de la vida. Estamos en septiembre y a Zubizagenio le dura la torrija, y eso que falta medio año para la Semana Santa.

A continuación