El penúltimo raulista vivo

A rey muerto, rey muerto

Si Juande Ramos, tal y como afirmó tan airadamente el pasado viernes José María del Nido, es un traidor de tomo y lomo, todos lo son en mayor o menor medida y, en lo que a su relación con el Sevilla se refiere, el entrenador de Pedro Muñoz no es ni mucho menos el mayor traidor de la historia del club andaluz. Si el listón está tan alto como ha decidido colocarlo Del Nido, Juande lleva siendo un traidor deportivo desde el año 1992, justo cuando decidió dar el salto del Ilicitano al Alcoyano. Y así, sucesivamente, ha ido traicionando por el camino a Levante, Logroñés, Barcelona B, Lleida, Rayo Vallecano, Betis, Espanyol y Málaga. Desde 1991, año de su debut en los banquillos, Juande ha trabajado hasta la fecha para la friolera de doce equipos y llegará el día, eso seguro, en que traicione al Tottenham por dinero (más dinero, por supuesto, no menos) y se marche a otro club.

De todas formas, como decía un poquitín más arriba, el pedigrí sevillista de Juande sólo tiene un par de años de antigüedad, poca cosa, desde luego, si decidimos compararlo, por ejemplo, con el caso de Sergio Ramos, nacido en Camas, formado en la cantera sevillista y que, al igual que Juande, un día decidió dar el salto. ¿Qué los diferencia?... Sencillo: Del Nido ingresó veintisiete millones de euros por Ramos, mientras que por Juande sólo ha ingresado la rasca del chivo. No es la primera vez que Juande se marcha mal y hasta su ex agente reconoce que es tan buen entrenador como mala persona, pero probablemente Del Nido quiso retener a Juande subido en el machito y no desde una posición de igualdad, sabedor de que si a él no se le habían resistido Alves y Kanouté, tampoco lo iba a hacer un entrenador de fútbol. Pues lo hizo. Juande, que lo ganó casi todo en el equipo andaluz, no debió marcharse por la puerta de atrás, deprisa y corriendo, anunciándolo todo en una página web, y Del Nido debió haber eliminado ese rictus prepotente que le funciona con casi todo el mundo. Casi.

El problema no habría ido mucho más allá si, en vez de bajar su rendimiento, el Sevilla hubiera ido a más con Manolo Jiménez, y el Tottenham, en lugar de salir del pozo sin fondo en el que estaba inmerso, se hubiera hundido pegado el batacazo del siglo, pero el Sevilla ha ido a menos y el Tottenham acaba de clasificarse para la final de la Copa inglesa. La mañana siguiente a la confirmación de la noticia del adiós de Juande, sin tiempo casi para respirar, Del Nido dijo eso de "a rey muerto, rey puesto", dando a entender que se marchaba uno y venía otro, por si fuera poco del equipo filial, para ocupar su lugar. No es tan fácil. Y como Del Nido, que lleva en esto del fútbol desde hace mucho tiempo, sabe que los sevillistas miran por supuesto de reojo a la Premier League, apela al componente sentimental de la traición para intentar justificar lo que no tiene justificación deportiva posible, y es que dejara escapar a Juande Ramos, el entrenador de fútbol que elevó al Sevilla al primer puesto del ranking mundial.
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