El penúltimo raulista vivo

A propósito del Real Madrid femenino

El sábado me enteré de que el Real Madrid iba a tener equipo femenino de fútbol en la Liga Iberdrola de la próxima temporada. La noticia, y era justo y necesario que así fuera, me la dio Dieter Brandau, un madridista con más de 40 años como socio del club y un implacable e incansable defensor de que su equipo, el Madrid, debía incorporarse como el resto a la nueva situación que vivimos, la de la normal y plena incorporación de la mujer a todas las actividades, también a la deportiva y, de modo muy especial, a la práctica del fútbol. Dieter sostenía con mucho criterio que la afición femenina al que, para mí y para él, es el mejor club deportivo del mundo, podía acabar sufriendo de transfuguismo si desde el club no se daba opción a que las chicas tuvieran también su equipo con el escudo y con la camiseta blanca del Madrid. Cuando me preguntaba acerca de dicha posibilidad, y eso ha sido así desde hace cuatro años y hasta el pasado viernes, yo siempre le respondía que pensaba que Florentino Pérez no tenía precisamente entre sus prioridades la de poner en marcha un equipo femenino, pero me equivoqué, y sinceramente me alegro de mi error. Supongo que desde el club se vio la ocasión y se aprovechó. En pleno siglo XXI era una anormalidad y un contrasentido que el Real Madrid careciese de equipo femenino y esa anormalidad se va a solucionar.

Lo que, desde que se conoció la noticia hasta hoy mismo, ha sucedido posteriormente ha sido una cascada de opiniones sesgadas, improperios, críticas sin ningún fundamento y ejercidas desde el odio y la sinrazón y, sobre todo, mucha desinformación. Y que un ciudadano anónimo desinforme adrede puede estar mal pero que lo haga un informador profesional me parece triste y terrible para una profesión a la que, pese a todo, sigo amando. Porque los mismos que llevaban exigiendo, clamando, bramando casi desde sus medios de comunicación por la necesidad perentoria de que el Real Madrid tuviera cuanto antes un equipo femenino, esos mismos, se convirtieron en los más ácidos y ya digo que desinformados fiscales del distrito. ¿Y por qué?... Muy sencillo: única y exclusivamente porque se trata del Real Madrid. El sábado, como decía, se supo que el club blanco tendría equipo femenino en la Liga Iberdrola y a lo largo de estos dos días al Madrid se le ha criticado por llegar tarde, por querer incorporarse a una competición por el simple hecho de ser exitosa, por el método empleado para hacerse con un equipo en la Primera División femenina e, incluso y ya puestos, por no hacer también otro equipo femenino pero de baloncesto. Al fondo y a la derecha de todas estas críticas, desde la primera hasta la última de ellas, se encuentran, por supuesto, las famosas trece Copas de Europa que atormentan tanto a los odiadores amateurs como a los profesionales.

¿Por qué hablo de desinformación?... Lo hago porque, como decía, al Real Madrid se le ha criticado su modo de obtener una plaza en la Liga Iberdrola, que no es otro que la absorción del Club Deportivo Tacón, recién ascendido. Pero no hablo sólo de desinformación sino también, y esto es lo que me parece más grave, de mala intención a la hora de hacerlo. Aunque eso es poco profesional, uno puede estar desinformado u ofrecer una información que no se ajusta a la realidad por puro desconocimiento o por simple vaguería, pero, llegado ese extremo y ante la evidencia del error contumaz, se debe pedir perdón. Si, aún a sabiendas de que lo que se ha dicho o publicado es falso, se sigue sosteniendo, aunque sea a través de una red social, entonces ya no hablamos de desinformación sino de mala intención, de ganas de hacer daño por el simple hecho de hacerlo. Hablo de desinformación porque, como decía, del Real Madrid se ha criticado el modo a través del cual ha adquirido una plaza en la Liga Iberdrola, o sea la adquisición de un club, en este caso el Tacón, que la conquistó sobre el terreno de juego. Y por las críticas pudiera deducirse que el malvado Florentino Pérez, el depravado Florentino que, por ejemplo, le dice a la viuda de José Antonio Reyes que no se preocupe de nada porque el Real Madrid se va a ocupar de su hijo hasta que éste alcance la mayoría de edad, ha sobornado a los directivos del Tacón, que, rendidos al oro del invasor, han cedido. Y no es cierto, no es verdad, o sea que es mentira.

El actual Atlético de Madrid, por ejemplo, volvió a tener equipo en 2001 tras anexionar a jugadoras del desaparecido Coslada; con el nombre de Atlético Féminas no formó parte del club hasta que subió a Primera, entonces sí. El Barcelona incorporó también en 2001 al Club Femení Barcelona, que había competido utilizando los colores y las instalaciones del Barça pero sin formar parte de la sociedad. En 1998 el Levante absorbió al San Vicente Valencia Club Femenino de Fútbol, en 2002 el Athletic Club de Bilbao hizo lo propio con el Leioia, el Betis se creó al adquirir el Azahar Club de Fútbol, el Valencia adquirió en 2009 el Colegio Alemán, el Sevilla el Híspalis... O sea, la inmensa mayoría de equipos masculinos de Primera nacen al fútbol femenino adquiriendo otros equipos, tal y como acaba de hacer ahora al Real Madrid. E imagino que si esta información ha sido capaz de recopilarla un tuitero anónimo, podremos hacerlo también periodistas profesionales con cinco años de carrera, ¿verdad?

A Juan Ignacio Gallardo, director del diario Marca, se le ocurrió la feliz idea de llevar en portada un titular que decía "El fútbol femenino entra en otra dimensión" sobre un fondo amarillo con el perfil del escudo del Real Madrid, y eso es lo que duele de verdad; lo que duele de verdad es que ese titular sea cierto. El salto del Real Madrid a la Liga Iberdrola ha ocupado informativos en televisión, por delante incluso del mismísimo Mundial femenino de fútbol o la Fórmula Uno, y ha sido noticia a nivel mundial; a Vero Boquete, que está jugando en Estados Unidos después de hacerlo en el Bayern o el Paris Saint Germain, la han llamado más veces en menos tiempo que en toda su vida especulando con la posibilidad de que fiche por el Real Madrid. Y, además, ¿quién se queja? ¿No era esto lo que se pretendía? ¿O lo entendí mal cuando no paraba de escuchar que el desembarco madridista en la Liga Iberdrola supondría un impulso definitivo para el fútbol femenino en España?

Quienes exigían la presencia del Real Madrid en el fútbol femenino y, al contrario que Dieter Brandau, lo hacían con la boca pequeña y con el único fin de criticar por criticar, deberían estar más felices aún desde este sábado porque al odio a los hombres del Real Madrid van a poder añadir ahora el odio a las mujeres del Real Madrid. No las odiarán por su sexo, no, sino por su camiseta y por lo que ese escudo representa allá por donde va: éxito, competencia, esfuerzo, nobleza, solidaridad y españolía. Los hipócritas han cogido una noticia buena en sí misma, la han pasado por la turmix de la mediocridad y han hecho con ella un puré negro y viscoso muy semejante al blandiblú que comprábamos cuando éramos críos. Es el peso de la púrpura, supongo; o, en este caso, el peso del blanco, el blanco que no deja indiferente, el blanco al que todo el mundo admira sin reconocerlo, el blanco que lleva siendo referencia mundial desde 1902. Odian eso y no el cómo, el cúando o el por qué. Preparaos chicas del Real Madrid femenino porque a partir de ahora os sentiréis discriminadas de verdad. Preguntadles a los chicos, ellos saben de qué va esta vaina. Y ahora... ¡a ganar!

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