El penúltimo raulista vivo

A los blogueros pongo por testigos

Hay que ver lo pesados que están algunos blogueros con el tema de un tal Raúl, un futbolista español que, al parecer, según me cuentan, juega en el Real Madrid y que no ha ido a no sé qué campeonato de selecciones que se disputó en abril o quizás se juegue en junio. Hablas de la reproducción del cangrejo violáceo de la playa de San Bartolo y te salen con el tema de Raúl. Te preparas un bonito artículo sobre la vida, obra y milagros de Bonanno Pisano y te sacan otra vez el tema de Raúl. Sacas a colación el perfecto touchdown efectuado en el planeta rojo por la nave Phoenix polar lander de la NASA y tiran de ti hacia Raúl. Y de los satélites ni te cuento. Si estás hablando del fichaje de Cristiano Ronaldo, ellos te sacan el tema de este caballero. Si te pones a analizar el desembarco de Marcelino en el Zaragoza, vuelta la burra al trigo con González Blanco. ¿Keita?... Sale Raúl. ¿Gasol?... Por allí aparece Raúl. ¿Roland Garros?... Raúl en París.

En alguna otra ocasión dije, y el tiempo me dará sin duda la razón, que son precisamente los luisistas quienes están más interesados en reabrir cada dos por tres el asunto de Raúl, desviando la atención de lo que realmente importa que no es otra cosa que el juego de España en la Eurocopa; no en un amistoso, no, o en un partido de clasificación sino en un gran campeonato oficial de selecciones nacionales. Su obsesión por este señor que juega en el estadio Santiago Bernabéu, compartida, según me cuentan las buenas lenguas, por el propio seleccionador nacional, no parará. Y eso es debido exclusivamente a una sóla razón: saben muy bien, porque no son tontos y están en la calle, que a España le duele la ausencia del jugador del Madrid. Pero, a diferencia del luisismo, el raulismo será generoso y sabrá perdonar. Por mi parte, centrado como estoy en la Eurocopa, sólo me preocupa que Luis dé con la tecla que haga carburar en Austria a mi equipo.

Doy por cerrado (o no) el asunto de Raúl. Sé que algunos blogueros me seguirán buscando las cosquillas y doy por hecho que, en el caso de que a España le vaya bien en la Eurocopa, el mérito se atribuirá a la ausencia del capitán madridista. Ojalá sea así, ojalá me den la alegría de tener que aguantar sus burlas porque eso querrá decir que hemos ganado el campeonato o, al menos, hemos pasado de los malditos cuartos de final, que a veces son octavos. No entraré al trapo porque soy toro resabiado, aunque aquí contaré lo que vea, bueno, malo o regular, que es lo que vengo haciendo los últimos ocho años. Y si por una de esas casualidades que tiene la vida, que no va a suceder ni entra en mis planes porque todo nos va a ir muy bien, España cayera eliminada a las primeras de cambio, jugando al fútbol como nunca y perdiendo como siempre, ni se me ocurrirá sacar a colación el tema de Raúl. A los blogueros pongo por testigos.
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