El penúltimo raulista vivo

A la cara

Un estudiante de periodismo comparó ayer en twitter a José Mourinho con Adolf Hitler y a mí mismo con Joseph Goebbels, su ministro de Propaganda e Información; le respondí, porque yo suelo responder incluso a quienes me insultan tan vejatoriamente, que leyera un poquito a Vassili Grossman y así se daría cuenta de la tremenda majadería que acababa de escribir en un espacio público. Es lo que tienen las redes sociales, que igualan a los zotes con quienes no lo son; rezo para que el estudiante lo sea durante mucho tiempo más y para que jamás de los jamases le dejen acceder a un medio de comunicación. Pero es que ahora mismo esa es la tónica imperante, de forma que o uno se convierte a la religión del antimourinhismo o pasa a ser simple y llanamente un vendido, un violento y un nazi. Y yo, que no soy ninguna de esas tres cosas, vuelvo a decir hoy, aquí que es donde me corresponde hacerlo, que creo firmemente en el Mourinho entrenador y que pienso que también logrará más títulos con el Real Madrid después de hacerlo en el Oporto, el Chelsea y el Inter de Milán.

Sobre la información que hoy publica el diario Marca he de decir que me la creo a pies juntillas. El Marca es para mí el diario deportivo español de referencia, conozco a muchos de sus profesionales y sé que son hombres y mujeres que se dejan la piel a diario por tener informados a sus lectores y, por lo demás, tengo las mejores referencias de su director, Oscar Campillo. También hoy en twitter, y desde el "bando madridista", ha habido quien me ha acusado de lo mismo que me vienen acusando desde hace año y medio los antimourinhistas, o sea de vendido, y todo porque soy contertulio habitual de Futboleros de Marca TV. Unos y otros, tirios y troyanos, tienen por supuesto todo el derecho del mundo a opinar sobre lo que quieran, del mismo modo que yo tengo la libertad para decir lo que me venga en gana sin ataduras de ninguna clase.

Y yo doy credibilidad a las personas, y las que trabajan en el diario Marca me la merecen al cien por cien, del mismo modo que me la merecen también Jesús Alcaide o Carlos Carbajosa, y quien esto escribe no colabora ni ha colaborado nunca con El Mundo. Igualmente me he referido montones de veces, citando con nombres y apellidos, a aquellos colegas de profesión de los que me fío menos o a quienes directamente no creo. La información revela las conversaciones privadas entre Mourinho y dos de sus jugadores, Ramos y Casillas, justo después del 1-2 de Copa ante el Barcelona. ¿Quieren que les diga algo?... A mí me parece que se quedan cortos y que tiene que haber días en que se hayan dicho cosas mucho peores. Lo contrario, que tras la enésima derrota ante el Barcelona en Valdebebas se hubiera vivido un clima de paz y de sosiego, iría más en la línea de algunos antecesores del portugués en el banquillo. Por supuesto que Mourinho tiene que estar molesto con sus jugadores y desde luego que algunos jugadores podrán estar enfadados con el entrenador. ¡Si yo contara todo lo que me ha pasado en estos últimos 25 años pateándome redacciones!...

En mi opinión, que es lo que me dedico a ofrecer a diario en EPRV, la información es buena, y hay que felicitar a los compañeros del Marca por ella. La bronca no hace otra cosa que poner negro sobre blanco lo que se vive en el vestuario de un club con más de 400 millones de euros de presupuesto después de haber perdido (otra vez) con el máximo rival histórico. Y a mí, qué quieren que les diga, más que inquietarme me tranquiliza y me demuestra que en ese equipo hay gente con sangre en las venas y no con horchata de chufa Ché. ¿Cuántas veces hemos escuchado que mientras los aficionados se llevan un disgusto y se van a la cama sin cenar, a los jugadores y al entrenador les da igual?... Pues a estos no les da igual; no les partamos encima la cara por ello. 

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