El penúltimo raulista vivo

A Guardiola le preocupa la seguridad en Anfield pero lleva un lacito por Trapero

Desde que Pep Guardiola llegó al banquillo del Manchester City, el equipo inglés se ha gastado 526 millones de euros en fichajes, de los cuales 260 fueron destinados a reforzar la defensa que el miércoles encajó 3 goles en Anfield ante el Liverpool. Parece bastante evidente que Guardiola está fichando casi todo lo que quiere, es como un niño pequeño y rico en una pastelería, su papá le compra todos los dulces y sería un poco injusto reducir su mala (aunque no definitiva) situación en la Champions a la actuación arbitral, que es lo que Guardiola lleva haciendo desde la otra noche. Mientras Guardiola entrenó en España, y en concreto al Barça, gozó de un blindaje arbitral (reconocido incluso en su día por un ex vicepresidente culé) fruto del apoyo de Laporta a Angel Villar; aquello satisfizo plenamente a Pep, que sacaba adelante los partidos unas veces por la genialidad de Messi y otras por la genialidad de los chicos de Victoriano.

Mientras estuvo aquí, a Guardiola no le hizo falta quejarse, llorar y protestar, y fue su opuesto, José Mourinho, quien se vio obligado a interpretar ese papel, y ahora le toca a él. 526 millones de euros después, sin Lionel y sin Tito Vito, Pep Guardiola ha llegado al punto de partida del que salen todos, demostrando que no sólo no es uno más sino que es infinitamente peor y que esa buena cara suya, ese estilo, ese savoir faire era producto del viento a favor. Ante Klopp Guardiola estuvo mal tácticamente, mal en la pizarra y peor fuera de ella; se le vio silenciando a la afición, dirigiéndose de malos modos al cuarto árbitro, quejándose de que los miembros de seguridad del Liverpool no le hubieran protegido adrede... Eso sí, el lacito amarillo no podía faltar. Preguntado por la actuación del árbitro, que yo creo que le perjudicó, Guardiola se remitió a otro partido de Champions de la temporada pasada, y quiso insistir en la nacionalidad del colegiado que, según él, les perjudicó ante el Mónaco en aquella lejana ocasión: "Un árbitro español", dijo Guardiola; y repitió: "un árbitro español no vio un penalti a Agüero y una roja". El árbitro español ¡de la temporada pasada! era Mateu Lahoz, pero el que le dirigió el miércoles era alemán.

Por cierto: ¿Se queja Guardiola de que los miembros de Seguridad del Liverpool no hagan todo lo posible por protegerlos a él y a sus jugadores de los ataques de los hooligans... pero lleva un lacito amarillo en recuerdo de los golpistas independentistas? ¿No sabe que ellos hicieron exactamente lo mismo, sólo que multiplicado por diez, el pasado 1 de octubre en la charada de referéndum que montó Puigdemont? El jefe de Seguridad del Liverpool no sé quién es, pero al jefe de la Seguridad de la Generalitat de aquel día lo conocemos todos: José Luis Trapero. Pues bien, Pep, tu Trapero ha sido procesado por organización criminal y dos delitos de sedición. Su señoría acusa al exjefe de los Mossos de estar detrás del asedio a la Consejería de Economía de los días 20 y 21 de septiembre y de lo ocurrido el 1 de octubre.

Y ahora, Pep, cuéntame otra vez lo del lacito amarillo; y, ya que estamos, explicadme también qué narices pintaba un futbolista del Barça e internacional con La Roja de Manu Carreño apoyando y dando cobertura mediática con su presencia a lo que la jueza define así: "Una compleja y heterogénea organización criminal unida por el propósito de lograr la ruptura de la Comunidad Autónoma de Cataluña y su proclamación como República Independiente, al margen de las vías legales y alterando de esta forma la organización política del Estado y con ello la forma de Gobierno". Pero, ¿no entendéis, almas de cántaro, que aquí nos estamos jugando mucho más que un gol arriba o abajo y mucho más que un Mundial? ¿Saco otra vez a pasear las peras y las manzanas?

A continuación