El penúltimo raulista vivo

A Benzema le salen cosas

"Me salen cosas". Al final del soporífero partido contra el Español y preguntado por su taconazo a Casemiro que acabó en gol, y que bien puede valer una Liga, Karim Mostafa Benzema definió así su jugada, fruto de la inspiración: "Me salen cosas". Salvando, por supuesto, todas las distancias, a Karim le sucede algo parecido de lo que le pasa a William Munny en el famoso tiroteo de Sin Perdón, cuando Beauchamp le dice que un buen pistolero dispara siempre primero sobre quien mejor dispara y Munny le responde eso tan definitorio de "Siempre he tenido suerte cuando se trata de matar". A Munny le salían cosas con un rifle Spencer y a Benzema le salen cosas con un balón entre los pies, y de esa genialidad absoluta y total se beneficia un Real Madrid plano, mediocre, sin ideas y sin fútbol... a excepción de ese genio de la lámpara que dibujaba en Twitter hoy mismo otro genio, Yesnocse.

De lo que habla en realidad Benzema, y probablemente sin saberlo, es de la inspiración. Hay futbolistas que transpiran y otros que inspiran. Mendy, por ejemplo, transpira, Marcelo inspira. Casemiro transpira, Kroos inspira. Y, arriba y en el Madrid, Lucas transpira y Benzema y Hazard inspiran. Bueno, Hazard debería inspirar pero lo cierto y verdad es que su primera temporada como madridista no va a ser precisamente la mejor de su carrera deportiva. El de ayer es el gol 244 de Benzema con la camiseta del Madrid, de modo que Karim se ha convertido en el quinto máximo goleador histórico de un equipo de fútbol que ha tenido en sus filas a algunos de los mejores delanteros de todos los tiempos. Benzema ha superado, por ejemplo, a Puskas, a Hugo, a Gento, a Butragueño, a Amancio, a Juanito, a Ronaldo... Y está a medio centenar de goles de Santillana y a alguno más de sesenta de Di Stéfano; probablemente inalcanzables para él, Raúl con 323 y el Everest de Cristiano y sus 450 goles.

Benzema es, además, el decimocuarto futbolista que más veces ha vestido la camiseta del Real Madrid con un total de 506 partidos, a 2 de su amigo Marcelo, a 21 de Roberto Carlos, a quien superará, y con Guti, Míchel, Pirri o Camacho a tiro de piedra. Benzema es también el tercer futbolista nacido fuera de España que más partidos ha jugado con esa camiseta por detrás de los citados Roberto Carlos y Marcelo, y es muy posible que, a este ritmo, se convierta en el jugador extranjero que más partidos haya jugado con el Real Madrid. Más que Cristiano. Más que Di Stéfano. Más que ningún otro. Todos hemos visto cómo futbolistas aparentemente hechos y derechos, estrellas internacionales contrastadas, se deshacían en el estadio Santiago Bernabéu como lo hace un azucarillo en un vaso de agua. Kaká por ejemplo, que llegó con Benzema y con Cristiano, se deshizo. Karim, sin embargo, ha mantenido el tipo, ha aguantado estoicamente las críticas de su propia afición, ha sufrido en silencio el repudio de su país de orígen, se ha sobrepuesto a la traición de su seleccionador, se ha rehecho y ha adoptado una nueva nacionalidad, el madridismo. Karim no ha nacido en Lyon, eso es falso, Karim ha nacido en el Real Madrid Club de Fútbol, con capital en el Bernabéu. Benzema es de filiación madridista y su corazón es tan blanco como el cuento de Javier Marías, otro merengue irredento.

Hoy es un día de celebración para los benzemistas, uno más. Es un día de fiesta porque a Karim, según él mismo dijo ayer, le salen cosas. Es un día de alegría y posiblemente no sea el momento más adecuado para pasar factura o quizás sí, no lo sé. Puede que debiéramos extraer alguna conclusión. Es posible que, de la experiencia de Benzema, del que todos los merengues sacamos hoy pecho, tuviéramos que deducir algunas cuestiones. Porque a veces, en algunas ocasiones, pareciera que uno tuviera que tener un carácter a prueba de bombas, una cabeza privilegiada o, simplemente, resbalarle todo para triunfar en este equipo y que no le afecte el chirimiri diario, que acaba calando. A Karim, queridos, algunos le habéis querido sacar con los dos pies por delante del Bernabéu y probablemente muchos de los que ayer encabezaron el escrache y estaban encargando el féretro deportivo piden para él un Balón de Oro. &¡Qué tacón!&, publica hoy en su portada L'Equipe. Un tacón, por cierto, al que ha renunciado Deschamps, el Bruto de esta historia. Otro Bruto más, por mejor decir.

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