El penúltimo raulista vivo

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No pensaba yo que la derrota en la Copa del Rey fuera a atragantársele tanto a la gauche divine, de verdad que no. A José Mourinho, a quien acusan de ser un faltón, le han llamado absolutamente de todo, lo que viene a indicar que la Brunete mediática no se repliega en absoluto sino que está en plena forma, esperando a las semifinales de Champions para pasar la oportuna y correspondiente factura y rearmándose. En una escena de la magnífica película de Alan J. Pakula Todos los hombres del Presidente, Martin Balsam, que interpreta al redactor jefe del Washington Post Howard Simons, le pasa a Jason Robards, que da vida al mítico Ben Bradlee, unos cuantos folios con el último artículo de Carl Bernstein y Bob Woodward (Dustin Hoffman y Robert Redford en la gran pantalla), y le dice: "Aquí tienes, una muestra del mejor periodismo americano". Pues aquí va una muestra del periodismo español:

En su artículo de ayer en la contraportada de El País, Juan José Millas escribe lo siguiente: "Mourinho es a Guardiola lo que Lucifer a Dios (...) No serviré, no me humillaré, no me adaptaré al modelo de juego limpio dominante"... En el mismo diario, José María Izquierdo dice esto sobre Arbeloa: "Lo demagógico sería decir que un joven de buena familia y mejores sentimientos se convierte en un émulo de Hannibal Lecter porque tiene al auténtico Hannibal Lecter de entrenador, guarda de la jaula y sicólogo conductista. Alguien que le inocula ánimo de victoria, dice Lucifer, aires sanguinarios dice cualquiera con dos dedos de frente". En Sport, José Luis Carazo llama al portugués "tocapelotas", mientras que Joan Poquí compara a Pepe con De Jong en Mundo Deportivo. Y lo mejor está por llegar: en la habitual columna de opinión que escribe en este último diario, el señor Miguel Bernardo Bianquetti, conocido futbolísticamente como Migueli y apodado Tarzán por las "caricias" que regalaba a sus rivales (a Bonet, de hecho, le retiró de la práctica activa del fútbol, y todavía se recuerda una patada de kung fu que le pegó a un jugador del Athletic en la final de Copa de 1984) habla de que "el fútbol es fútbol y no patada a seguir" y dice que el Real Madrid no puede jugar como si fuera rugby. Migueli hablando de rugby, lo penúltimo que me quedaba por leer.

Así que a Mourinho, acusado por unos de ser el mismísimo diablo y por otros de actuar como un asesino en serie de ficción a quien tenían que colocar un bozal para que no fuera por ahí mordiendo a la gente, le piden respeto y educación quienes le faltan chabacanamente a la educación y al respeto de forma y manera continuada. Esta no es en absoluto, por supuesto, una muestra del mejor periodismo deportivo español sino del peor, del más zafio y grosero, del más facilón, del menos profundo y del más estomagante. Aquí las cosas con Mourinho, que podrá ser mejor o peor entrenador y más simpático o menos pero que jamás ha llamado a nadie psicópata, están empezando a pasar de castaño oscuro. Los insultos más vejatorios se disfrazan en unos casos de falsa intelectualidad y en otros directamente ni se disfrazan, ¿para qué?... Ya verán como lo próximo será decir que Mou tiene grabado el 666 en la cabeza, la marca de la bestia. Cuando resulta que los bestias son otros.

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