El penúltimo raulista vivo

Zidane por Colmenar, el Madrid por La Coruña

Ya sugirió Reguilón en su día que Zidane iba en una dirección y el Real Madrid iba en otra, o sea que Zidane no contaba con él pero que el Real Madrid sí lo hacía aunque en silencio para no molestar al francés. De modo que, tal y como yo lo veo, esto ya supera al entrenador, que al final está haciendo lo que él considera más oportuno, y es una cuestión de la política del club. Si el mensaje del Real Madrid a Achraf, Reguilón, Ceballos, Kubo o Brahim es el mismo siempre, tranquilos que cuando éste no esté os vendréis para aquí, lo mejor es adelantar o provocar los acontecimientos, ¿no? ¿Y cómo hacerlo? Pues colocando en el sitio de Zidane a un entrenador que sí quiera darle oportunidades a los chavales. No voy a caer en la tentación de decir que con una espina dorsal formada por Ramos y Varane en defensa, Kroos, Casemiro y Modric en el centro del campo y Cristiano, Benzema y Bale en ataque yo también habría ganado la Copa de Europa porque no es así, pero está claro que con esos jugadores es más fácil. Pero ahora los tiempos son otros, lo que le toca al Real Madrid en este momento procesal es gestionar una pandemia que le ha costado 300 millones de euros y tratar de competir con clubes como City, PSG o United que tienen el dinero por castigo. Y ahí es donde encaja precisamente la política de fichajes del club, que unas veces puede acertar de lleno como pasó por ejemplo con Casemiro y otras veces puede salir rana: prueba, error.

De modo que los máximos dirigentes del Real Madrid tienen una idea de club pero uno de sus empleados va justamente en la dirección opuesta. Y el empleado no es un cualquiera, no, el empleado es precisamente quien debe llevar a la práctica la política deportiva diseñada en la famosa T4. Pero no lo hace. Anoche, en El Chiringuito, José Luis Sánchez decía que Militao se lo estaba pensando, y Marca sale hoy con una portada en la que informa de que Odegaard ya se lo ha pensado y se quiere ir. ¡Odeggard! ¡Martin Odegaard! ¡El futbolista por el cual se pegó el Real Madrid con medio planeta futbolístico cuando el crío tenía 16 añitos! ¡El jugador que lideró a la mejor Real Sociedad y cuyo crecimiento supuso el ilusionante desembarco en el club blanco un año antes de lo que estaba inicialmente previsto! Hoy, gracias al absoluto descuido de su entrenador, Odegaard vale menos dinero y es un futbolista peor valorado que cuando llegó. Y con Odegaard no podemos escabullirnos como con Jovic: Martin Odegaard demostró su talento y, una vez aquí, ese talento simplemente se apagó. O quizás no fuera tan simple, no, porque en realidad fue Zinedine Zidane quien lo apagó.

No sé dónde quiere llegar Zidane. Supongo que tendrá una idea en la cabeza. O igual no tiene ninguna, quién sabe. Puede que crea que todos y cada uno de los futbolistas jovenes que ha fichado el club carecen de la calidad mínima imprescindible para jugar en el Real Madrid, pero el caso es que, en líneas generales, cuando salen demuestran lo contrario. Para entrenar a Mbappé valgo yo. ¿Qué le vas a decir a Mbappé, que la enchufe? Ya lo sabe él. Lo fácil es entrenar a Benzema, lo hace él todo. Lo difícil es pulir a Jovic y hacer de él un gran delantero. No, mejor que lo pula el entrenador del Eintracht, que se encargue de eso Adi Hütter, y cuando llegue aquí y las meta todas ya lo recojo yo. Eso no es un entrenador, eso es un alineador.

El asunto con Odegaard no es baladí. El otro día le preguntaban a Zidane por el noruego y decía que le iba a dar minutos y, después de eso, a las primeras de cambio, fuera de la convocatoria. Zidane, y ya lo he dicho aquí un montón de veces, cuenta con todos. Cuenta con Brahim, cuenta con Achraf, con Bale, con Reguilón, con Kubo, va a darle muchos minutos a Odegaard pero luego pone a los mismos. Y, tampoco voy a insistir mucho más en ello, esto sí que es profundamente contradictorio puesto que Zidane se fue a Muebles La Oca incapaz, según él mismo, de sacarle más rendimiento a unos futbolistas que ya lo habían conseguido todo. Desde ese punto de vista, y sólo desde ese, la Liga del año pasado fue engañosa y quién sabe si incluso un tiro en el pie para las expectativas del club a medio plazo puesto que Zidane la ganó... con los mismos de siempre.

Zidane cuenta con Odegaard pero alinea a Modric, contaba con Reguilón pero ponía a Marcelo, cuenta con Militao pero coloca a Varane, contaba con Achraf pero para ser suplente de Carvajal y de Lucas Vázquez, cuenta con Jovic pero juega Benzema, contaba con Borja Mayoral pero ponía a otro. Zidane es como esos malos políticos que te dicen que cuando lleguen al poder bajarán la luz y luego te la suben en plena pandemia y con la peor ola de frío de la historia llamando a la puerta. Zidane dice unas cosas con la boca y luego hace todo lo contrario. Y, mientras tanto, el club, que ha diseñado una política distinta, sueña con el día en el que llegue a ese banquillo un entrenador con menos suerte y más conocimientos, uno que haga lo que tiene que hacer para seguir compitiendo con las grandes fortunas de los clubes-Estado. Porque, hoy por hoy, Zidane es intocable porque ganó tres Champions seguidas y viene de ganar una Liga. El error, teniendo como tenían al mejor entrenador del mundo en paro y esperando en primer tiempo de saludo, fue volver a por él. Y, como ya dije, la Trigésimocuarta lo enmascaró todo... por un tiempo. Zidane es hoy un verso libre y diera la sensación de que Florentino Pérez estuviera esperando el momento en que al francés se le acabe su buena suerte para tomar una decisión. Mientras eso sucede, Zizou va por Colmenar y el Real Madrid por La Coruña.

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