El penúltimo raulista vivo

VAR y a octavos de final

El VAR volvió a ser ayer el gran protagonista del Mundial. En el minuto 90 del España-Marruecos, España era segunda de su Grupo y jugaba el sábado a las ocho contra Uruguay. Y eso era así porque Potugal ganaba a Irán por 1-0, que podría haber sido 2-0 de no haber fallado Cristiano Ronaldo un penalti; penalti que el VAR dictaminó a favor de Irán, que empataba así el partido en el minuto 93 y que a punto estuvo de ganarlo, de modo que España pasaba a ser primera de Grupo porque, como decía, en el minuto 90 Iago Aspas marcaba un golazo de espuela que, en principio, anulaba el juez de línea, pero que la tecnología concedía a España. Así que lo que en el minuto 90 era un España-Uruguay en Sochi en octavos de final se convertía por mor del VAR en un España-Rusia en Luzhniki, partido que se jugará el domingo a las 4 de la tarde.

El gol de Aspas y el penalti a favor de Irán, que de haber marcado otro gol habría eliminado a Portugal, tiene un primer premio, el de eliminar del cruce a la Uruguay de Tavárez, pero también un segundo porque, haciendo cábalas, resulta que en cuartos de final España jugaría contra Croacia o Dinamarca y en semifinales contra Bélgica o Inglaterra. Así que el VAR es bueno por sí mismo, es bueno porque, al menos anoche, corrigió la injusticia del gol mal anulado a Aspas y el error del penalti no pitado contra Portugal. De lo que se quejan los marroquíes, quienes, por cierto, se expresaron con rotundidad tanto dentro como fuera del campo, es de que la televisión no fuera para ellos cuando Piqué golpeó por primera vez (porque luego hubo otra) el balón con la mano dentro del área, y en eso pueden tener razón; también podrían haber acabado el partido con 9 jugadores y eso tampoco lo revisó el VAR.

Pero este repentino regalo no debe hacernos perder el norte porque España está jugando francamente mal al fútbol; algunos buenos minutos sueltos ante Portugal, un partido muy mediocre ante Irán, que acabó metiéndonos el miedo en el cuerpo, y, ayer, otro mal partido ante Marruecos. De repente, las casas de apuestas vuelven a vernos como favoritos, y eso es así porque los apostadores piensan que sería más difícil jugar contra Francia o Argentina, puede que Alemania y quizás Brasil, que hacerlo probablemente ante Croacia y luego quién sabe si ante Bélgica, pero es que resulta que el fútbol está diciendo otra cosa bien distinta. Repito: mejor jugar contra Rusia que hacerlo contra Uruguay, pero contra Rusia, contra Ururuguay, contra Marruecos o contra Irán, España necesita jugar mejor al fútbol, que es lo que desafortunadamente no está ocurriendo hasta ahora.

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