El penúltimo raulista vivo

Tebas, Florentino y la mancha negra

Casi al principio de la fantástica La isla del tesoro, el pequeño Jim Hawkins, que es el protagonista de la novela, hijo de la dueña de la posada del Almirante Benbow, asiste a una escena curiosa y que, en gran medida, determina el devenir de la ficción pirata recreada por Robert Louis Stevenson. En la posada se aloja (o, por mejor decir, se esconde, se refugia) un viejo lobo de mar, un bucanero curtido en mil batallas llamado Billy Bones, que guarda en su baúl un valiosísimo mapa que, según él, conduce directamente a la isla donde se oculta un gran tesoro. Resulta que el pirata es a su vez localizado por otro a quien conocen como Perro Negro, un antiguo compañero de correrías, y, fruto precisamente de este reencuentro, surge de la nada un viejo ciego llamado Pew cuya única y misteriosa misión consiste en hacerle entrega a Billy Bones de la temible mancha negra, "the black spot" en el original, un pequeño fragmento de papel circular pintado de negro por uno de sus lados y con un mensaje escrito en el otro. En el código pirata la mancha negra era sinónimo de "vamos a por ti" y estigmatizaba a su receptor como un traidor a quien prácticamente se estaba sentenciando.

Pues bien, y salvando por supuesto todas las distancias y dando por hecho que se me permitirá la licencia literaria, Florentino Pérez ha recibido de parte de la Liga de Fútbol Profesional la mancha negra, the black spot. El tesoro que guarda en su baúl el mapa del presidente del Real Madrid es el propio Real Madrid. El Real Madrid Club de Fútbol es una de las marcas deportivas más valiosas y prestigiosas a nivel mundial y, en Europa, el club blanco lidera todos y cada uno de los rankings. Cuando, fuera de España, se habla de nuestra Liga, lo primero que se pronuncia es el nombre del Real Madrid. El tesoro que guarda Florentino no es suyo sino de sus socios pero, al menos a medio plazo, es difícil por no decir que absolutamente imposible pensar ahora mismo en un Real Madrid gestionado por otra persona que no sea su actual presidente. Sin el Real Madrid, y sin querer por supuesto menospreciar al resto, el valor de nuestra Liga caería en picado y el interés mundial se centraría en aquella competición en la que estuviera implicado el club blanco. ¿Por qué, entonces, la Liga de Fútbol Profesional, sabedora del valor incalculable que para ella tiene el Real Madrid, le ha entregado a Florentino Pérez la mancha negra? Sencillo: porque el Real Madrid quiere abandonar la organización.

La Liga le envió a Florentino la mancha negra hace ahora tres semanas, justo después de coquetear, sin nombrarla directamente, con la Superliga, que, como su propio nombre indica, supondría una evolución de la Liga nacional y conllevaría más ingresos para los clubes más poderosos y una sustancial pérdida de los mismos para el resto. A Javier Tebas, claro, le va la vida en ello. Vamos, en realidad le va su vida en ello, su vida profesional. Sin el Real Madrid su Liga, la Liga de Tebas, perdería casi todo el atractivo y las televisiones pagarían mucho menos por los derechos de imagen. Para Tebas el Real Madrid es la gallina de los huevos de oro de ahí que, pensando única y exclusivamente en el negocio, no resulte demasiado inteligente tratar despectivamente a Florentino y mal directamente al club que preside, que es precisamente lo que viene sucediendo desde hace mucho tiempo y no sólo tres semanas. Como les ha podido suceder a otros antes que a él, Tebas piensa que la presión es un buen método de negociación con Florentino Pérez cuando en realidad es todo lo contrario. Puede que ahora mismo, en este momento, al Real Madrid le espere un temporal importante pero, sin el Real Madrid, a la Liga, a Tebas, a la federación española de fútbol, a Luis Rubiales, a la UEFA y a Ceferin les espera una Filomena de por vida. El Real Madrid creó la Copa de Europa, lideró la competición más prestigiosa de clubes de fútbol y ahora está en la idea de la Superliga. Tebas tiene eso tan claro que cuando, en su canto del cisne, José María Bartomeu, un poco kamikaze, confirmó que el Barcelona apoyaba la creación de una Superliga, Tebas criticó... ¡a Florentino Pérez!

La mancha negra, the black spot, ¿en qué consiste? Pues consiste, entre otras cosas, en la charada a la que hemos asistido desde el viernes. En mitad de la mayor ola de frío en España en el último siglo, con la nieve colapsándolo todo y con temperaturas bajo cero de las que no existen registros recientes, la Liga obliga a viajar al Real Madrid a Pamplona para disputar lo que, a la postre, fue un remedo de partido de fútbol, una auténtica estafa deportiva. Retenidos en Pamplona ante la imposibilidad de que el avión despegara después de haber permanecido cuatro horas en Madrid para poder partir, el Real salió hoy hasta Málaga sin plan previsto de entrenamiento y sin escenario definido para el mismo; en el camino, el equipo de Zidane se dejó dos puntos en Liga y es un hecho que ya no va a poder preparar las semifinales del jueves en igualdad de condiciones puesto que a su rival sí se le permitió dejar de jugar. Y como los pájaros de Tebas están acostumbrados a dispararle a las escopetas, lejos de estar avergonzada la Liga se indigna y miente. Miente la Liga cuando dice que propuso al Madrid viajar desde Pamplona hasta Valladolid en avión y luego en autobús hasta Madrid, luego se añade que la proposición se produjo &esta mañana&. ¿Por qué?, porque ayer el aeropuerto de Valladolid estaba cerrado. Si, al final, el Real Madrid hubiera decidido volar hoy tal y como dice la Liga que sugirió y, una vez en Valladolid, ¿qué debería hacer? Ya está: contravenir todas las recomendaciones y viajar en autobús hasta la capital. Un dislate. La mancha negra.

Lo de las transmisiones lo dejamos para otro día si acaso: ¿Alguien pudo ver en la televisión el clarísimo penalti de Oier sobre Casemiro? Que levante la mano quien pudiera verlo. Yo no pude. No hubo repetición de la jugada y, al final, nos llegó la acción mutilada como cuando la censura del franquismo. "Estas cositas que pasan", decía el narrador principal: ¿Cositas, Martínez? ¿A qué cositas te refieres? ¿A los penaltitos? Deleznable. No será el Real Madrid quien cave la tumba de esta Liga, no, será la Liga quien sepulte la competición bajo mil toneladas de tierra. Billy Bones se asustó tanto con la mancha negra que murió de una apoplejía. No será el caso. Y, por lo demás, seguro que la inmensa mayoría de madridistas piensan lo que cantara María Isabel allá por 2004: "Antes muertos que sencillos".

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