El penúltimo raulista vivo

Ramos, llama

Lo primero que pensé cuando vi ayer en El Chiringuito que Sergio Ramos le había comentado a Tomás Roncero que él quería quedarse en el Real Madrid era que, efectivamente, quería quedarse en el Real Madrid y que aceptaba las condiciones que el club le había trasladado tiempo ha, al principio de esta crisis; es decir: un año de contrato y la rebaja de un diez por ciento de su sueldo. Cuando oí lo que dijo Tomás pensé eso, pensé que Ramos se lo había pensado mejor y, ahora sí, quería quedarse. Sin embargo cuando Roncero añadió el latiguillo de "pero ya no depende de mí" me recordó mucho a aquella entrevista que Pedrerol le hizo a Cristiano en vísperas de La Decimotercera: "¿Vas a seguir?", "eso ya no depende de mí". Pero sí dependía. Dependía de Cristiano seguir aceptando las condiciones del club y ahora vuelve a depender de Ramos continuar aceptando lo ofrecido hace tantísimos meses.

La verdad es que no sé qué pensar sobre ese "no depende de mí". No sé si Sergio quiere decir que no depende de él porque como en su día le dijo al presidente del club que planificara la temporada él se teme que, efectivamente, lo ha hecho; o, por otro lado, dice que no depende de él porque el Real Madrid ya conoce sobradamente sus condiciones para continuar y piensa que no van a ser aceptadas. Si es esto último, y estando como estamos a 10 de junio, implicaría que Ramos no tiene aún nada cerrado porque si no no diría que quiere seguir. El club dice que cree que sí lo tiene, que sí ha llegado a un acuerdo con algún equipo, pero yo creo que en el fondo intuye que no es así y filtra todo lo contrario como método de negociación. Es decir, el Real Madrid seguiría apretando a Ramos.

Entiendo perfectamente que el asunto haya saturado ya a los madridistas y a los que no lo son. A mí este tema se me hace bola desde enero. Llevamos hablando de esto los últimos seis meses o más. Por diciembre, y sin conocerse aún todo el rosario de problemas físicos del jugador, ya dije que Sergio no iba a recibir una oferta mejor que la del Real Madrid, y yo creo que ha sido así, aún no ha recibido ninguna superior ni probablemente la reciba en el futuro. No sé a qué ha jugado Sergio, no sé a qué ha jugado René y no entiendo a qué juegan algunos asistentes de René. Su táctica, si es que todo esto que les está pasando estaba planificado desde el principio, se ha demostrado claramente errónea. Si el jugador no tiene nada mejor, su hermano habrá acabado con la carrera deportiva de Sergio: digno colofón a un modo de dirigirse por la vida un pelín extraño.

Si Ramos quiere seguir sí depende de él hacerlo. O, para ser exacto, sí depende de él intentar hacerlo. Es tan fácil como coger el teléfono y llamar a Florentino Pérez. Tiene que llamar él porque fue él quien dio por finalizadas las negociaciones y le pidió al club que planificara la temporada sin su presencia en el club. Claro que llamar por teléfono a Florentino conlleva una claudicación en toda regla y una asunción por su parte de que estaba equivocado, y eso no sé si lo va a admitir el orgullo de Ramos. Si Ramos llama puede encontrarse con dos escenarios: uno, que Florentino le diga que ya es demasiado tarde; dos, que le diga que aún está a tiempo. Si Florentino le dice que ya es tarde, la humillación será doble; si Florentino le dice que aún hay tiempo, la rendición de los Ramos sólo será parcial.

Otra cosa bien distinta es que, llegados a este punto, al Real Madrid le interese la continuidad de Sergio Ramos. Con Nacho en plena forma, con Militao redescubierto y con Alaba recién fichado, a lo mejor hay que centrarse en la ampliación de contrato de Varane o, si no, en el fichaje de un central joven que cueste lo que pueda dejar en caja Varane si es que decide irse este año. Si, por esos giros inesperados que a veces dan el fútbol y la vida, Ramos llama, Florentino le coge el teléfono, Sergio le dice que acepta la oferta que dijo que no iba a aceptar y Pérez está conforme, Sergio Ramos se quedará porque no tiene nada mejor pero ya nada será igual. No es que Sergio le haya roto el corazón al madridismo porque ya se lo rompió en su día con la historieta aquella del United y luego con el bulo chino, pero lo de ahora habrá sido definitivo. El estilo negociador de René, avalado sin duda alguna por su hermano y representado, tiene la virtud de dejar mal al futbolista haga lo que haga: si se queda porque se queda, si se va porque se va. Sólo podría empeorarlo fichando por el Barcelona y, conociendo el percal, no me extrañaría nada en otras circunstancias distintas, o sea con Ramos con cinco años menos y el Barcelona con mil millones más. Con 35 para 36 y Laporta fijándose en Depay lo veo muy difícil. Ramos, llama. Cómete el orgullo y llama. Llama aunque tengas que ponerte rojo colorado. Si quieres seguir, llama. Marca el teléfono. Si yo lo tengo, lo tienes que tener tú.

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