El penúltimo raulista vivo

La ceja

Anoche, en Onda Cero, Jorge Valdano dijo que daba la sensación de que Ancelotti ni siquiera estuviera en las quinielas del propio Florentino Pérez, y es cierto, es verdad. Parece que, como sucedió tras la primera marcha del Zidane entrenador (porque aquí, con tanta ida y tanta venida ya hay que establecer distingos entre el técnico y el futbolista y cuándo se fue cada uno de ellos), el Real Madrid haya tenido que volver a las andadas de tener que improvisar sobre la marcha, que es algo que llevo criticando aquí mismo desde hace un par de meses. No puede ser que el club deportivo más importante del mundo, el más laureado y el más exitoso, tenga que estar pendiente de las miguitas de pan que van dejando caer este entrenador o aquel jugador para planificar con cierta tranquilidad su futuro inmediato. Ojo, igual luego planificas bien y te sale mal o improvisas y aciertas, pero esa no es la cuestión. Ese día del pasado mes de enero en el que Alain Migliaccio subió al despacho presidencial, Florentino tenía que haberle dicho que en ese momento no se podía rescindir el contrato como pedía Zidane pero que desde ese preciso instante daba por anulada la siguiente temporada y que el club se ponía a trabajar desde ya en el sustituto de su representado. Sin malos rollos, ¿eh? Sin malas caras ni pucheritos, sin "mi mamá no me quiere", pero el Real Madrid no es un club de Tercera.

Así que, efectivamente, en eso tiene toda la razón del mundo Valdano: da la sensación de que Carlo Ancelotti ha sido la ocurrencia de alguien en vista de que los otros candidatos con más posibilidades o bien pedían mucho o bien tenían contrato en vigor o bien acababan de decidirse por otro equipo, como por ejemplo sucedió con Allegri y la Juve. Gracias a Dios, añado yo. Da la impresión de que, en plena tormenta de ideas y con la única opción de Raúl como salvavidas, alguien (quién sabe si el propio Florentino) pronunció el nombre de Ancelotti y la ceja comenzó a cobrar una fuerza y un sentido de los cuales había carecido hasta ese momento. Y el asunto se arregló en un pis pas, dicho y hecho, de modo que esa rapidez a la hora de elegir me lleva a pensar que el Real Madrid quería resolver lo antes posible... porque el problema del equipo no está en el banquillo, no, el problema del equipo sigue estando en el campo. Quiero decir que si la tan cacareada revolución consiste en atar a Lucas Vázquez por otros tres años, el Real Madrid seguirá sesteando por mucho que Florentino resucite de golpe y porrazo y siente después en su banquillo a Bill Shankly, Helenio Herrera y Miguel Muñoz, los tres a la vez. Se ha optado nuevamente por un técnico que no moleste, uno que no estorbe y que no incomode o haga trabajar demasiado a los jugadores. Esa es, dicen, la línea que funciona en el club. Bien. Pero ahora hay que trabajar en fichar porque, de lo contrario, se reproducirán exactamente los mismos problemas consistentes básicamente en que mientras que el Chelsea, por ejemplo, vuela literalmente sobre el campo, digamos que el Real Madrid se lo toma con más calma.

Yo, por supuesto, deseo que al Real Madrid le vaya muy bien pero sinceramente Ancelotti no me ilusiona. Y, volviendo a las palabras de Valdano, parece más un parche que otra cosa. Y si han tenido que parchear el banquillo ha sido porque el señor Zinedine Zidane lo ha vuelto a hacer, ha vuelto a sorprender a todo el mundo dando una espantada de padre y muy señor mío. Y con el rollo quijotesco ese que se traen últimamente en el club blanco de que no hay que molestar a nadie y de que "to er mundo é güeno", quien sale perjudicado es el club. "A Zidane no le vamos a echar porque se ha ganado decidir su futuro": pues ahí la tienes, báilala. "Ahora voy y salgo yo a dar la cara por la SuperLiga": pues ahí tienes a tu amigo Gil, campeón de Liga y, de nuevo, acogido en el seno uefístico de Ceferin mientras que a ti te ponen la proa.

La ceja, de acuerdo, no molesta. Y ganó La Décima. Vale. Pero el problema no es la ceja, no, el problema es que ahora Ancelotti se va a encontrar con que no tiene los 60 goles de Cristiano, a una media de 1,09 por partido, y que, a cambio, se va a tropezar con Vinicius. Alaba es buenísimo pero tampoco es la revolución prometida. La revolución es Mbappé, que la ceja pueda alinear a Mbappé y que éste le marque muchos goles. Y sangre nueva también el centro del campo porque Modric tiene 35 años y Kroos va a por los 32. Zidane no se ha ido porque aparecieran nombres de sustitutos suyos en la prensa, eso es poesía. La prosa del adiós de Zidane es exactamente la misma que la de hace tres años: que no quiere protagonizar el cambio o incluso que se teme que dicho cambio no se vaya a producir. Si Florentino ha recurrido al entrenador del décimo clasificado de la Premier es precisamente porque no tenía ningún plan para sustituir a Zidane. Y si el Madrid no tenía ningún plan para sustituir a Zidane era justamente porque no lo quería sustituir y porque, según la doctrina dominante, se había ganado a pulso su derecho a decidir. Pues contra el derecho a decidir, el 155.

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