El penúltimo raulista vivo

Hablemos del penalti que tiró Mbappé y falló Deschamps

Hablemos del penalti de Mbappé. Para empezar, ese penalti no lo falla Mbappé, lo falla Deschamps. Sólo a Deschamps se le ocurre sustituir a Griezmann para perder tiempo, obviando el hecho de que Suiza está apretando y te puede empatar. Luego pasa que Suiza efectivamente empata y te tienes que ir a la prórroga y más tarde a los penaltis sin uno de tus jugadores franquicia sobre el campo. Ese penalti lo falla Deschamps porque sólo a él se le puede ocurrir que es una buena idea dejarle tirar el quinto y definitivo a un futbolista de veintidós años que lleva siendo sometido a una presión insoportable por su club, el PSG, y por Francia entera, empezando por el mismísimo presidente de la República francesa. Por supuesto que Mbappé puede tirar un penalti, está cualificado para ello. Y naturalmente que, en otras circunstancias distintas, puede lanzar el penalti decisivo. Pero sólo a un entrenador como Deschamps, que ha tenido fuera de la selección a Benzema por una cacicada, se le ocurre que es una buena idea dejarle a Mbappé toda la responsabilidad de la clasificación de Francia en esas circunstancias. Insisto: ese penalti no lo falla Mbappé, lo marra Deschamps. Dice José Mourinho que aprenderá, pero ya no creo que tenga demasiado tiempo para hacerlo porque imagino que el de ayer fue su último partido como seleccionador nacional francés y que ahora Zidane podrá cumplir su sueño, ese por el que dejó tirado al Real Madrid por carta del mismo modo que se arroja una colilla al suelo.

Hablemos también de por qué en España se habla más del penalti que tiró Mbappé pero que falló Deschamps que de la clasificación de la selección nacional (abro paréntesis: querido Kiko, cada vez que dices ‘La Roja’ un ángel pierde sus alas) para los cuartos de final. En primer lugar se habla más de eso porque, en líneas generales, la gente habla en sus medios de comunicación de lo que le da la real gana; ya está bien de sermones de lo que está bien y lo que está mal y, además, impartidos por monaguillos. Y, en segundo lugar, la gente habla más de Mbappé que del España-Croacia porque, no nos engañemos, todo gira alrededor del Real Madrid, y me explico. Que a nadie le quepa la menor duda de que si, por ejemplo, España acaba ganando la Eurocopa habrá quien utilice esa victoria contra el Real Madrid, que en esta ocasión no ha aportado ningún futbolista por decisión inexplicable e inexplicada de Luis Enrique Martínez Superstar. En otras circunstancias, si Mbappé no estuviera desde hace tiempo en la órbita del Real Madrid o si, pese a estarlo, el futbolista se hubiera decidido a ampliar su contrato cinco años más con el Paris Saint Germain, el penalti que tiró Mbappé pero que falló Deschamps hubiera pasado sin pena ni gloria.

Lo que sucede es que el antimadridismo, que es el segundo equipo con más aficionados en España tan sólo por detrás del madridismo, interpreta que si Mbappé está aguantando, si Mbappé se resiste a darle el "sí" al jeque, si Mbappé le pone ojitos a Benzema y aún no ha dicho esta boca es mía, es por la sencilla razón de que Mbappé ha decidido venirse al Real Madrid. Toda la exageración que se ha concentrado alrededor de ese penalti, como si Mbappé fuera el causante de la eliminación francesa, de la cornada que mató a Manolete y del asesinato de John Fitzgerald Kennedy; todas las frases grandilocuentes y toda la mala baba arrojada de sopetón a la cara de Mbappé, tienen una explicación muy clara y es que el antimadridismo no ve al delantero del PSG fallando el penalti sino al futuro futbolista del Real Madrid fallando una jugada clave. Es, para que nos entendamos, el tradicional recibimiento que se da a todos y cada uno de los cracks que ficha el Madrid, el mismo recibimiento que se tributó a Figo, que se dio a Ronaldo, por supuesto a Beckham, naturalmente que a Cristiano e incluso al mismísimo Zidane. Es, por cierto, el mismo recibimiento que ha empezado a dársele a Alaba desde que el jugador austríaco anunció que vendría al Madrid.

Se habla tanto de Mbappé porque todo el mundo le ve ya con la camiseta del Real Madrid, y si todo el mundo le ve ya con la camiseta del Real Madrid es porque este chaval lleva aguantando una presión inhumana desde que le dijo que no a la primera oferta de renovación que le presentó su actual club. Por eso, porque la presión no es normal, el quinto penalti no debió lanzarlo Mbappé. Y también por eso y porque, pese a todo, Deschamps decidió meterle a su propio jugador un grado más de presión, el penalti que tiró Mbappé no lo falló él sino que lo falló el seleccionador nacional francés. Deschamps había perdido el partido mucho antes, en concreto desde que decidió jugarle a Suiza con cinco defensas, pero acabó de pifiarla por no entender qué pasaba exactamente por la cabeza de Mbappé. Y tiene más delito aún en el caso de Deschamps habiendo sido él mismo como fue futbolista profesional.

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