El penúltimo raulista vivo

En el nombre del Real Madrid

Salvo que seas un trozo de carne con ojos vueltos hacia adentro, es difícil no empatizar con la emoción mostrada hoy por Sergio Ramos en el arranque de su acto de despedida del Real Madrid. Y salvo que seas un desagradecido catedralicio, uno monumental, es imposible no reconocerle a Ramos por todo lo que ha luchado y sufrido cuando ha vestido la camiseta del mejor club deportivo de la historia. Me he emocionado y le estoy agradecido, doblemente agradecido además si ello fuera posible por no estar sentado en el sillón de Florentino Pérez, que ha tenido que tomar una decisión dolorosa para él, puesto que fue quien trajo a Sergio hace tantos años, y tomarla en el nombre del Real Madrid. Es posible que, borrachos de emoción y de agradecimiento, cualquiera de nosotros le hubiera dado a Ramos lo que nos hubiera pedido: "¿Dos años? Tómalos", "¿Tres? Aquí están", "¿Cuatro? Para ti son". Todo es poco para el futbolista legendario, nada es suficiente para el héroe de La Décima. Gracias a Dios que yo no soy el presidente del Real Madrid porque, de serlo, hace tiempo que Ramos estaría renovado, y no con mis condiciones sino con las suyas. Yo me habría rendido a la presión, que es mayúscula.

Cuando Sergio explica que él pidió dos años porque se lo había ganado sobre el campo tiene toda la razón del mundo: se ganó esos dos años y más. Pero el club (o sea su presidente) ya le explicó las especiales circunstancias que rodeaban todas las renovaciones y no sólo la suya. También se había ganado seguramente más Modric pero Lukita sí entendió que la oferta del Madrid era lo suficientemente buena tanto para él como para su familia y la aceptó. ¿Qué hacer cuando un jugador legendario como éste no acepta las condiciones del club? ¿Es más madridista plegarse a sus condiciones y darle lo que quiera o es más madridista tener una visión global y ceñirse al guión establecido? Cuando llegó al Madrid lo primero que hizo Mourinho fue decirle a Raúl que iba a jugar muy poco; para el presidente del Real habría sido fácil decirle a Mourinho que lo hiciera, que contara más con él, pero eso no habría sido responsable. Casillas sólo necesitaba para continuar que le garantizasen más minutos: ya está, démoselos. Cristiano, otro futbolista mítico, quería más dinero y que le solucionasen su problemilla con el erario público: ¿Lo madridista habría sido arreglárselo a costa del dinero de los socios o pedirle que trajera cien millones para irse? ¿Es caprichoso o responsable Florentino? ¿O es que Florentino Pérez sabe cuál es la situación económica real y hasta dónde puede llegar y tiene en su cabeza una serie de proyectos de futuro que no quiere hipotecar con uno, dos o tres futbolistas de leyenda pero de 35 años? Yo, insisto, le habría dado a Sergio lo que me hubiera pedido. Y a Raúl. Y a Casillas. Y a Cristiano. Y a Hierro le habría dicho que no importaba si no querían ir a celebrar el título de Liga a La Cibeles. Gracias a Dios que yo no soy el presidente del Real Madrid y al frente del mismo hay un hombre serio y responsable. Ojo, también podemos pensar que Florentino Pérez es un peligroso antimadridista y que quiere lo peor para el club por no darle a Raúl, Iker, Cristiano o ahora Ramos lo que seguro que se han ganado sobre el terreno de juego.

El acto de hoy ha sido muy emocionante y Sergio puede estar orgulloso de su mejor título, que es sin lugar a dudas esa espectacular familia que tiene. Pero, del mismo modo que desde el punto de vista de un presidente madridista consecuente debe ser compatible el agradecimiento y la responsabilidad, desde el punto de vista de un periodista deportivo madridista también debe ser compatible el orgullo, el agradecimiento y la crítica constructiva. Si Ramos se va porque allá por el mes de enero el club no le ofreció dos años como él pedía sino sólo uno, Ramos se va por dinero y no por años. Se va por dinero por la sencilla razón de que él pretendía que le garantizasen un mínimo de 24 millones de euros netos, que son cerca de 50 brutos para el Real Madrid, mientras que el Real Madrid sólo le aseguraba la mitad. Yo creo que si Sergio hubiera dicho "sí" desde el principio no estaríamos ahora en esta situación, pero dijo "no". Y luego, en marzo, añadió: "Planificad la temporada sin mí". Y a eso se ha dedicado y sigue dedicándose Florentino Pérez desde que Ramos le dijo que planificase sin él, a planificar sin él. Ahora está claro que si Ramos creyó que Florentino Pérez se echaría para atrás se estaba equivocando.

La rueda de prensa de despedida (o de hasta luego) de Sergio ha sido ejemplar y elegante salvo, quizás, en lo tocante a esa fecha de caducidad de la oferta inicial que le fue trasladada hace tantísimo tiempo y que el futbolista ha asegurado desconocer. Me resulta raro que Sergio no supiese que la oferta de un año con la rebaja del diez por ciento caducaba cuando lo conocía, por ejemplo, el diario Marca, que así se lo trasladó a sus lectores en marzo. Y es lógico y natural que la oferta expirase puesto que, efectivamente y tal y como le pidió el futbolista al presidente, un club como el Real Madrid necesita planificar con tiempo su futuro. Por otro lado, y de enero para acá, al club le han llegado los (hasta ahora) infructuosos movimientos de los Ramos para encontrarle acomodo al capitán del Real Madrid, que era capitán del Real Madrid y con contrato en vigor hasta el 31 de junio mientras su hermano René se dedicaba a tirarle la caña a PSG, al United o al Manchester United. Si Sergio dijo al fin "sí" a la oferta de un año es por la sencilla razón de que el viernes (hoy ya no lo sé) no tenía nada mejor que lo ofrecido por Florentino, ¿o alguien duda de que si hace un mes el Paris Saint Germain le hubiera ofrecido un contrato por tres años a razón de 12 millones cada uno no habría firmado en ese momento? Pero entiendo a Sergio, comprendo que es un shock absoluto que el viernes te dirijas a Florentino o a José Ángel Sánchez para aceptar y te digan que la oferta expiró: si René no lo sabía no tenía más que haber llamado por teléfono a José Félix Díaz, que lo publicó hace meses.

Debe ser compatible estar orgulloso de Ramos y agradecido a todos sus años de esfuerzo y creer al mismo tiempo firmemente que en el Real Madrid no hay nadie por encima del escudo. Tiene que ser compatible el hecho de haber sentido como propio el gol de Lisboa, haber levitado de felicidad con ese gol y, al mismo tiempo, pensar que su autor ha sido torpísimo en esta negociación. De enero a junio Sergio Ramos ha estado jugando al ratón y al gato con la institución y ha tomado como rehén al presidente del club creyendo que su leyenda haría el resto. Y es posible que Florentino, al que Sergio ya tomó el pelo con la oferta del United y más tarde con la broma china, haya pensado que hasta aquí ha llegado. Ramos volverá. Volverá porque se ha ido bastante bien para lo que era de esperar y no ha pisado demasiados callos. Volverá porque incluso aquellos que se fueron negándose a que apareciese en la foto de su despedida lo han hecho, han vuelto. En ese sentido Florentino es conciliador y, por ejemplo, si Del Bosque hubiera querido llevaría años integrado en la estructura deportiva del Real Madrid. Otra leyenda se va pero la leyenda (la leyenda) permanece porque el club seguirá ahí creciendo, ganando, ilusionando y dando ejemplo. Que tengas suerte, Sergio, salvo cuando juegues contra mi Real Madrid, que sé que seguirá siendo tu Real Madrid. Has tenido mala fortuna de que yo no fuera presidente del club pero el club tiene suerte de que lo sea Florentino Pérez, que sabe decir que no cuando todos querríamos decir que sí. Te pedí que llamaras y lo hiciste pero también te dije que era complicado. No se le puede echar un pulso al Real Madrid. Como he leído hoy por ahí, unas veces se gana y otras veces se aprende.

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