El penúltimo raulista vivo

El objetivo no está cumplido

El otro día se produjo en Fútbol EsRadio una discusión (amable, por supuesto) entre mi amigo y compañero David Vinuesa y un servidor a propósito de una información que Miguel Martín Talavera, nuestro admirado Tala, había dado el domingo por la noche en El Larguero de la Cadena Ser. Yo decía que Talavera había dicho que, en la reunión que Miguel Ángel Gil tuvo con los jugadores, éste les había informado de que el objetivo estaba cumplido, y mi compañero me corrigió y dijo que Tala no había dicho eso, que yo había oído mal y que lo que la información decía exactamente era que el objetivo económico estaba logrado. Bueno, para salir de dudas nada mejor que acudir a la fuente, ¿verdad? ¿Y qué dijo exactamente Talavera? Pues lo que dijo Tala fue, y abro las oportunas comillas, lo que sigue: "Lo que les vino a decir es que por parte del club el objetivo tanto deportivo como económico estaba cumplido a estas alturas de la temporada". Vinuesa decía que si a la frase de Gil le quitabas la palabra "económico" pasaba a ser una información falsa, sugiriendo que yo estaba manipulando la noticia de nuestro compañero de la Ser, pero Gil, efectivamente, había hablado de "objetivo deportivo y económico".

O sea, tal y como yo dije el lunes, la información de Talavera, que siempre es muy buena, era que Gil les había dicho a sus futbolistas que el objetivo estaba cumplido porque, ¿qué otro objetivo puede haber en un club de fútbol que no sea el deportivo? También el económico, por supuesto, pero Gil hablaba de objetivo deportivo y económico. ¿Qué otro objetivo puede tener el Atlético? ¿Metafísico? ¿Alquímico? ¿Matemático? Y lo que yo no entendía, y aún hoy sigo sin comprender, es cómo el director general de un club como el Atleti, que tiene 400 millones de euros de presupuesto y al entrenador mejor pagado del mundo, puede decirle a su plantilla que el objetivo deportivo está alcanzado cuando al equipo le han sacado de la Copa del Rey por la puerta de servicio y a empellones de la Champions. ¿Cómo puede saber Gil que el objetivo deportivo está cumplido? Si al final el Atleti queda segundo en la Liga o tercero o cae a la cuarta posición, ¿habrá cumplido su objetivo deportivo después de ser eliminado por el Cornellà en la Copa y por el Chelsea en octavos de la Champions? No lo entiendo. No lo comprendo. No doy crédito. Y no asimilo que el perioatletismo diga "sí, bwana" a esto.

Anoche, el Real Madrid que iba a ser el único equipo español que no iba a clasificarse para octavos de la Champions, que luego iba a ser el único equipo español que iba a pasar a octavos pero como segundo de grupo, que más tarde fue el único equipo español en pasar como primero, que después iba a ser el único de los cuatro equipos españoles en no acceder a cuartos de final y que luego se convirtió en el único equipo español en pasar a cuartos, ese equipo, el Real Madrid, se clasificó para las semifinales de la Champions y está ahora mismo a 270 minutos de ganar La Decimocuarta. Sobreponiéndose a todo, el Real Madrid eliminó al Liverpool, lo hizo sin Ramos ni Varane, con Lucas lesionado para dos meses, sin Carvajal, con Valverde renqueante y con Hazard en el dique seco. Nos sorprendió pero no nos sorprendió en realidad porque el Real Madrid es un especialista en este tipo de gestas. Del mismo modo que tampoco sorprende a nadie que el equipo que vaya a eliminar ahora al Madrid sea el Chelsea como antes lo fueron también el Inter, la Atalanta o el Liverpool. Así lleva sucediendo desde 1902.

Como el fútbol es resultadista, hoy no tengo razón y Zidane me ha cerrado la boca. He pasado de no tener razón a tenerla y ahora, de nuevo, a no tenerla. Jamás pensé que Zidane fuera capaz de reactivar a sus jugadores de este modo, nunca, eso es cierto, y por ello hay que felicitar al entrenador, quien, como dice Pepe Herrero, está en otra dimensión paralela a la nuestra. Puede ser. Empiezo a creerlo. Felicidades. Pero, y aquí es cuando hilo con el inicio, a diferencia de lo que Gil les dijo a sus jugadores, en el Real Madrid el objetivo no está cumplido, no señor, no lo está de ningún modo. El objetivo del Real Madrid no está cumplido porque su misión no es llevar a un hombre muy cerquita de la Luna, no, sino hasta la Luna misma. Si el Real Madrid queda segundo o tercero en la Liga y es eliminado de la Champions por el Chelsea o, Dios lo quiera, llega hasta la final y, Dios no lo quiera, la pierde, el objetivo no se habrá cumplido en absoluto. Se tendrán en cuenta las circunstancias, por supuesto, y lo heróico del comportamiento de la plantilla, pero el objetivo habrá fracasado. Es posible que el objetivo económico se haya aprobado con nota pero eso no calmará a Florentino Pérez, que no preside una empresa de tornillos sino un club deportivo.

Entre La Sexta y La Séptima transcurrieron 32 años. Pero, aunque a veces la gente no lo recuerde, entre medias el Real Madrid jugó una final de la Copa de Europa. La jugó y, al contrario de lo que suele ser habitual, la perdió. Por 1-0. Ante el Liverpool. A aquella final llegó el Real Madrid con Agustín, con García Cortés, con Sabido, con García Navajas, con Ángel, con Pineda... Ese equipo fue conocido con el apelativo del "Madrid de los García" porque también estaba en la plantilla García Hernández. ¿Fue meritorio llegar a aquella final? Muy meritorio. Aunque allí estaban también Camacho, Juanito o Santillana, aquel equipo no parecía estar llamado precisamente a proclamarse campeón de Europa y, sin embargo, a puntito estuvo de lograrlo. Dio la cara. No perdió por goleada sino por 1-0. El gol lo marcó Alan Kennedy en el minuto 82 y, con 0-0, Camacho la tuvo para adelantarse en el marcador. Aquel Liverpool era buenísimo con Ray Clemence, Phil Neal, Sammy Lee, Grame Souness, Kenny Dalglish... Un equipazo. E, insisto, el Real Madrid se comportó heróicamente y luchó hasta el final. Pero perdió. O sea, no cumplió con el objetivo, llevó el cohete hasta unos pocos metros de la Luna pero no consiguió alunizar. Y al protagonista de aquella gesta, el inolvidable Vujadin Boskov, un entrenador queridísimo por todos los madridistas, le echaron un año después. Le echaron por una máxima que conoce bien Zidane y es que, en el Real Madrid, el objetivo es ganar y no estar a punto de hacerlo. El "a punto de..." no va con el Real Madrid. Así que el champagne que nos bebimos ayer los madridistas ya ha recorrido nuestro sistema digestivo, allí ha sido absorbido, luego transportado a la sangre y más tarde a cada célula de nuestro cuerpo para acabar siendo eliminado a través de la orina. Ese champagne que tanto nos gustó ya no está, desapareció, simplemente se esfumó. Por supuesto que conservamos el recuerdo del sabor, del color y de las burbujitas haciéndonos cosquillas en la nariz pero... se acabó. El Real Madrid no vive del recuerdo. Su misión no es acercar a un hombre a la Luna sino llevarle directamente hasta ella. Y luego a Marte. Y más tarde al Sol. El objetivo no está cumplido.

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