El penúltimo raulista vivo

El NO-DO de Rubiales

No sé muy bien por qué pero la verdad es que nunca me ha gustado demasiado el cine de temática deportiva. Salvo el cine que es muy bueno, claro. El mejor sí me gustó. O el Orgullo de los Yanquis. O Toro Salvaje. O Marcado por el odio. Y estará mal visto que añada a continuación que con la literatura deportiva me ha pasado tres cuartos de lo mismo: soy capaz de leerme la biografía del padre de Alejandro Dumas, que fue por cierto el auténtico conde de Montecristo, pero Open, la de Agassi, lleva cinco años dando vueltas y vueltas por casa. Y lo mismo que me pasa con el cine y con la literatura me ocurre con los documentales, que tienen que ser buenísimos y contarme la vida de alguien que me interese mucho para que acaben enganchándome. Cuando fuimos reyes, por ejemplo, me encantó. Y Red Army.

Hubo un tiempo, como hace diez años, que a las editoriales les entró una fiebre imparable con el tema de las biografías de deportistas y empezó a publicar y publicar... A mí también me ofrecieron escribir una sobre Zinedine Zidane y aparté aquel amargo cáliz. Más allá de que no creo que en la vida de Zidane exista nada apasionante salvo, naturalmente, para él mismo, sus familiares y amigos, me dije que era imposible que atrapase la atención del lector siendo yo a su vez un lector incapaz de ser atrapado por la biografía de ningún deportista de élite. Recuerdo que me llegaban biografías de todo Blas, y aún me siguen llegando, y algunas (y no diré el nombre del biografiado) me parecían increíbles porque, en mi opinión, aparecían exageradamente pronto y cuando, por un asunto puramente biológico, aún no había pasado el tiempo suficiente para conocer la dimensión real del personaje en cuestión.

Ahora sucede lo mismo pero con los documentales. Todo el mundo tiene un documental. Lo de meter la cámara dentro del vestuario sí tuvo su interés y, tal y como yo lo recuerdo, fue Real Madrid Televisión quien dio en el clavo con En el corazón de La Décima. Todos, y no sólo los periodistas, tenemos en el fondo algo de voyeurs y queremos saber qué desayunan los jugadores, la charla del entrenador, o qué dice el presidente. En el corazón de La Décima tuvo sentido y resultó un experimento muy atractivo porque resulta que, como su propio nombre indica, el Real Madrid conquistó su décima Copa de Europa, pero el éxito fue matando poco a poco aquel invento y En el corazón de La Undécima interesó menos, En el corazón de La Duodécima menos y En el corazón de La Decimotercera menos aún. También se hizo su correspondiente En el corazón de La Décima con el equipo de baloncesto como protagonista.

El interés fue decayendo pero, al fin y al cabo, esos cinco documentales tenían un nexo común de unión y no era otro que en todos esos casos, en todos, el Real Madrid había acabado ganando el título. ¿Habría estrenado Real Madrid Televisión En el corazón de La Décima si en vez de ir dentro de la portería de Courtois se hubiera marchado fuera por milímetros el remate de cabeza de Sergio Ramos? Pues yo creo que no, sinceramente. Es más, si la Champions la hubiera ganado el Atleti y, aún así, a Real Madrid Televisión se le hubiera ocurrido estrenar el documental (por supuesto con otro nombre) habría sido un poco ridículo todo, ¿no? Imaginaos: En el corazón de La Primera del Atleti. Esos documentales tenían sentido para el madridista porque el Real Madrid acabó ganando, de lo contrario todo el material se habría ido directamente a la basura.

Ayer, la Federación Española de Fútbol anunció que el próximo 19 de noviembre se estrenará a través de la plataforma Amazon Prime el documental La fuerza del grupo, en el que al parecer se nos cuenta desde dentro la trayectoria de la selección nacional en la pasada Eurocopa... que ganó Italia y en la que Inglaterra fue finalista. La fuerza del grupo nos cuenta la historia de una de las dos semifinalistas, que fue España. Que yo sepa ni la Federazione italiana Giuoco Calcio ni The Football Association ni siquiera la Dansk Boldspil-Union han estrenado nada semejante. Si antes decía que habría sido motivo de irrisión general el hecho de que, aún habiéndolas perdido, Real Madrid Televisión hubiera estrenado sus documentales de las derrotas ante Atleti, Juve y Liverpool, imaginaos por un instante si el Real Madrid ni siquiera hubiera llegado a la final sino que hubiera caído en las semifinales. Pues eso es lo que va a estrenar la Federación. Clin, clin, caja.

Imagino que, como sucedió con Franco, ese hombre, La fuerza del grupo glosa en este caso la figura del antimadridista Luis Enrique. Cuentan que cuando se estrenó en España el documental de José Luis Sáenz de Heredia, la gente acababa aplaudiendo en pie al general. Supongo que ahora Luis Rubiales pretenderá que nosotros hagamos lo mismo con Luis Enrique y que ovacionemos, puestos en pie, la tremenda gesta que supuso para el equipo nacional acabar siendo cuarto de una Eurocopa que, antes que él, ganaron, y por este orden, José Villalonga, Luis Aragonés y Vicente del Bosque; de la final disputada (y perdida) por 1-0 en el Parque de los Príncipes ante Francia, con Miguel Muñoz en el banquillo, tampoco hay Amazon Prime que valga. Por cierto que anoche, en la Cadena Cope, Juan Antonio Alcalá dijo algo acerca del documental que me llamó mucho la atención, y si lo dijo él que es muy afín a Rubiales y está a partir un piñón con él imagino que será cierto: como en el Noticiario cinematográfico español, el famoso NO-DO, al censor le pareció que lo más sensato sería meterle tijeretazo a los besos, a las minifaldas y a todo aquello que tuviera que ver con la utilización de la prensa deportiva española por parte del seleccionador como estratagema y elemento arrojadizo para calentar a los jugadores. Eso no conviene que lo veamos por ahora. O a lo mejor es que preparan una segunda parte, quién sabe.

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