El penúltimo raulista vivo

El color de los calzoncillos de Laporta y el color del dinero de Tebas

Joan Laporta arrasó ayer en el recuento de firmas, aventajando en más del doble de las que pudo recoger Victor Font, que era la gran esperanza de los renovadores. Visto así, Laporta es ya el candidato oficial a la presidencia del Barcelona con mayores posibilidades de convertirse en el sucesor de José María Bartomeu puesto que nada hace prever que los 10.257 socios que le acaban de avalar vayan a bajarse de ese caballo cuando está en plena carrera. He leído y he oído por ahí que Laporta es otro, que Laporta ya no es aquel personajazo que mostraba sus calzoncillos en el aeropuerto o que se dejaba ver cada dos por tres por Luz de gas. Imagino que ahora de lo que se trata es de blanquear a Laporta y de agradecerle entrevistas, declaraciones, un trato diferencial... Desde el punto de vista de un comunicador, de un profesional de la información, es fenomenal no deberle nada a nadie ni tener que agradecerle esta o aquella filtración o que un día se dejara caer por el estudio o el plató de televisión porque, y ahí está la gracia, liberado de las cadenas del compromiso te encuentras con que puedes decir lo que te dé la real gana con absoluta libertad. Y esa es la esencia de EsRadio, la libertad, también la digital.

Pero Joan Laporta, que probablemente gane las elecciones del Barcelona después de haber prometido un casi imposible (o sea, que siga Messi) y haber colocado un cartel delante del estadio Santiago Bernabéu, es el mismo. Es probable que, como aseguran algunos compañeros míos de profesión, ya no vaya enseñando el culo por ahí, pero en la esencia, en lo relevante, en lo importante, en lo mollar Laporta sigue siendo exactamente el mismo antiespañol de siempre. No es que Laporta quiera abandonar la Liga, no, es que Laporta quiere irse de España... pero sin dejar la Liga. O sea, un independentista de manual, interesado, ventajista, demagogo y artificial. Vamos, un cara.

El lunes, y a propósito de la idea que ronda desde hace tiempo a Florentino Pérez de crear la Superliga, Petón dijo que le parecía una mala idea porque el fútbol vertebraba España. Me dio por pensar lo rematadamente mal que debía estar mi nación para que todo dependiera de Javier Tebas. A un país lo vertebran su idioma, sus costumbres, sus tradiciones, las creencias comunes y una acción política nacional y es injusto que el peso de toda esa responsabilidad recaiga sobre las espaldas de un club de fútbol, por mucho que éste sea el más prestigioso y exitoso del mundo. Si se pisotea el idioma, si nuestros responsables políticos se ciscan en nuestras tradiciones o faltan al respeto a nuestros héroes, si se trata de mancillar todo lo que hemos creído y no sólo no existe una política nacional común sino que cada cual hace lo que le viene en gana, pedirle al Real Madrid que defienda él solo todo eso carece de sentido. Otro gallo le cantaría a España si en vez de Sánchez fuera Pérez el presidente, pero eso tampoco va a ser posible.

Hoy, acerca de la posible petición de la declaración del estado de catástrofe de la ciudad de Madrid tras el paso de Filomena, escuchaba a Eduardo Inda decir que, para que esa petición fuera atendida por Moncloa, José Luis Martínez Almeyda debería presentarse con una estelada y diciendo que Otegui era un héroe. Son tantos los años de genuflexión y tan largos los besamanos a los enemigos de España que ahora es posible que convirtamos a Laporta en un hombre de paz porque no se baja los calzoncillos en un aeropuerto, pero Laporta sigue siendo igual de peligroso que antes. A mí que Laporta enseñe los calzoncillos me da igual. Me parece bochornoso pero me da igual. Lo que quiero que me aclare (y Tebas también debería estar interesado en aclarar esto cuanto antes) es si sigue pensando, como sostenía en una entrevista del 18 de noviembre de 2010, que la independencia de Cataluña no se pide sino que se declara porque, de ser así, nos encontraremos con que el segundo club de fútbol de España título por título puede estar dirigido de nuevo por un antiespañol y apoyado en su mayoría por los socios del Barcelona, que es justo deducir que apoyarán también esa tesis. Pero ante esto Tebas callará, claro.

Me gustaría saber cómo reaccionaría la National Basketball Association si, pongamos por caso, un millonario interesado en adquirir la franquicia de los Celtics o de los Lakers se declarara antiestadounidense y dijera que él apoya la independencia de Massachusetts, ¿le dejarían adquirirlo? ¿Sus aficionados apoyarían su llegada? ¿Cómo respondería ante dicha posibilidad el comisionado de la NBA? Laporta ya está ahí. Blanco o negro, el color de la ropa interior es lo de menos, lo que importa ahora es el tono de su mensaje, que es el amarillo, del que se han apropiado por cierto aquellos que defienden que a Junqueras se le metió en la cárcel por sus ideas y no por dar, como efectivamente dio, un golpe de Estado saltándose a la comba la Constitución. Habla de esto, Tebas, habla. Da la cara. ¿O a ti lo único que te importa es el color del dinero?

A continuación