El penúltimo raulista vivo

El Barça como Big Daddy

Al entrenador del equipo que negoció con Neymar, que tenía contrato en vigor con el PSG, que antes se reunió con Verratti, que también tenía contrato en vigor con el equipo francés, y después lo hizo con Rabiot, que estaba igualmente contratado por el conjunto parisino, le sentó mal el otro día que en el país vecino se hablara con tanta transparencia de la posibilidad de que Messi, que envió un burofax pidiendo irse del Barcelona, acabe recalando por aquellos lares junto al citado Neymar, Di María, Pochettino y quién sabe si incluso Kun Agüero. Al entrenador del equipo que reconoció en pleno campeonato que estaba tratando con Griezmann, cuando el Atleti se estaba jugando el campeonato, que aún no ha pagado a Setién porque le considera un incompetente después de decir que era ADN Barça, que le quitó al Leganés a Braithwaite o que dejó tirado a Heurtel en Estambul le pareció mal que se vinculase a Messi con el PSG. Qué cosas.

Pudiera ser que, como dice Dani Blanco, si a Koeman le preguntaran en sala de prensa por Neymar, Verratti, Rabiot, Griezmann, Setién, Braithwaite o Heurtel, el holandés dijera que también le parecían una falta de respeto todos esos casos; improbable, sí, imposible, no . También cabe la posibilidad, apuntada el otro día en El Primer Palo por Vicente Azpitarte, de que yo estuviera cometiendo una injusticia con Koeman al achacarle una responsabilidad que no le compete directamente puesto que cuando todo eso sucedió él no dirigía aún al Barcelona y a quien tendría que caérsele la cara de vergüenza con Heurtel no es al holandés sino al bravo y temperamental Sarunas Jasikevicius, que cuando le dijeron a su jugador (al suyo, no al mío, no al de Pablo Laso, al suyo) que tenía que bajarse del autobús en plena pandemia y a 48 horas de la Nochebuena, miró por la ventanilla y se puso unos cascos para escuchar A Belén pastores como también hizo, por cierto, el gran capitán Pierre Oriola, 2 metros y 6 centímetros de altura y 107 kilos de peso escondidos en el asiento.

Griezmann fue antes y Heurtel es jugador de baloncesto, que no es su deporte, pero ¿y Memphis Depay? ¿Qué hacemos con el caso Depay? ¿En qué cajón lo escondemos? Si Depay, con contrato en vigor con el Olympique de Lyon, apareció insistentemente en las quinielas culés fue única y exclusivamente porque lo pidió el señor Ronald Koeman. De no ser por Koeman, absolutamente nadie habría pensado ni por un segundo que Depay podría ser un objetivo del Barcelona pero, como el entrenador holandés lo quería, el club catalán fue a por él. No sé cuántas portadas ocupó Depay entre Mundo Deportivo y Sport pero seguro que fueron muchas. Pues bien, Koeman no se enfadó entonces ni puso el grito en el cielo ni dijo que aquello fuera una falta de respeto, y si no hizo nada de eso fue por la sencilla razón de que el jugador no era suyo sino de Rudi García. Yo no me acordé de Depay, y eso que fue el más reciente de todos, pero García sí lo hizo por mí ayer mismo poniendo aún más colorado si cabe de lo que ya está a Koeman diciendo que él habló de su futbolista teniendo como tenía, y aún tiene, contrato con el Olympique.

Decía que no sé cuántas portadas de Mundo Deportivo y Sport salieron a la calle con la fotografía de Memphis Depay, no las he contado. Alguien en Francia sí se ha tomado la molestia de contar las portadas de la prensa deportiva barcelonista sobre Neymar: cincuenta y cinco, impar y pasa. Cincuenta y cinco. Sport, "Barça o Nada"; Sport, "¡Puerta abierta a Neymar!"; Sport, "Caliente, caliente"; Mundo Deportivo, "Operación Neymar"; Sport, "Sí a Neymar"; Mundo Deportivo, y esta es graciosa, "Quiero volver a mi casa", un homenaje encubierto a E.T; Sport, "¡Rebelión!"; Sport, "Tranquilos, vendré"; Sport, "Principio de acuerdo Barça-Neymar"; Sport, "Neymar romperá su silencio"; Mundo Deportivo, "Medita plantarse"; Sport, "Acelerón por Neymar"; Mundo Deportivo, "Trueque o nada"; Mundo Deportivo, "La lista de Ney"; Sport, "La fórmula Neymar"; Sport, "Cesión Neymar", y así hasta cincuenta y cinco portadas distintas, yo sólo he recitado quince de ellas. Que en Barcelona se indignen por una portada de Messi, que además dijo claramente que se quería ir, cuando ellos dedicaron por lo menos cincuenta y cinco a Neymar, que también se fue porque estaba harto y ahora va a renovar con el PSG, en el que está feliz, es efectivamente (y esta te la dedico, Azpitarte) como si Al Capone impartiera cursillos de educación y buenas costumbres.

Durante muchísimos años el Barcelona ha ido por ahí como Big Daddy recorría sus algodonales, creyendo que todo era suyo, que todo le pertenecía y dando por hecho que cualquier futbolista del mundo jugaría gratis en el Camp Nou. O sea, durante muchos años el Barcelona ha quedado fatal con muchísima gente, que es algo que también diferencia las gestiones del Barça y del Real Madrid porque si hay algo que preocupa a Florentino Pérez es no quedar con ningún club como cuentan que quedó Cagancho en la plaza de Almagro. Esa política negociadora de la tierra quemada, ese modo de manejarse por el fútbol mundial a lo Big Daddy, empieza a tener consecuencias. Y lo mejor (lo peor para el Barcelona) es que el karma se le está volviendo en contra a los culés cuando, además y por si fuera poco, al señorito sólo le quedan telarañas en la caja de caudales. Arruinado y enemistado con todos, así está el Fútbol Club Barcelona. ¿Aprenderá la lección que con sangre tratan de enseñarle? Lo dudo cincuenta y cinco veces.

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