El penúltimo raulista vivo

'Déjà vu' con Simeone: es lo que quieren y es lo que tienen

Con este Atlético de Madrid del Cholo me pasa que tengo un déjà vu constante. No me gusta demasiado utilizar palabras que no sean españolas porque para eso tenemos uno de los idiomas más ricos y más hablados del mundo, pero este término define mejor que cualquier otro lo que me pasa con este equipo. Podría decir paramnesia pero a lo mejor habría quien no comprendiera a qué me refiero, sin embargo digo déjà vu, en francés "ya visto", y casi todo el mundo sabe de lo que hablo: me refiero a esa sensación de que alguna experiencia ya la hemos vivido previamente. Con este Atleti me pasa lo mismo, me veo hablando del fin de ciclo de Simeone, leo a algún perioatlético afeando que digamos que el Cholo ya no vale para este equipo, escucho a colegas preguntándole a Cerezo y oigo a Enrique ratificando en el cargo al entrenador y diciendo que es el mejor, y me escucho a mí mismo diciendo que Simeone le ha dado la vuelta al equipo como si de un calcetín se tratara, sí, pero que es el técnico que más dinero cobra en todo el mundo.

Veo al Cholo echándose la culpa, escucho a los aficionados a la salida del Metropolitano apuntando directamente a la cabeza del argentino y compruebo que la vida sigue igual probablemente porque así deba ser. Hasta la próxima ocasión en la que, con este equipo, vuelva a tener esa inquietante sensación de haberlo vivido ya todo de nuevo repetido con anterioridad. Conozco mis argumentos, me sé de memoria los de Simeone, no tengo que llamar a Gil Marín para que me diga qué piensa acerca de todo esto ni preguntar tampoco qué piensan los aficionados y, por supuesto y lo más fácil de todo, me sé de carrerilla el abecedario de excusas del oficialismo. Por saber, incluso sé qué dirá José Miguélez sobre mi epístola y dónde pondrá él su acento, y eso que Miguélez, que es un atleticólogo de pro, siempre sorprende y no se casa con nadie, es crítico. Aburre, pues, el fútbol del Atlético de Madrid y, de estar tan manoseada, también aburre la situación.

El único hecho cierto irrefutable tanto para los forofos con teclado y micrófono como para los críticos es que el mejor Atleti de los últimos tiempos por calidad de plantilla, dirigido por el entrenador que más dinero cobra por hacerlo, o sea por entrenar a esos buenos futbolistas, está en la lona y hay que esperar a la cuenta de dos semanas para saber si los árbitros, que aquí son Liverpool, Oporto y Milan, le dejan o no seguir en la Champions o se suspende al fin la pelea. Por aburrir, me aburre incluso la autoinmolación a la que se somete cada tanto Simeone, eso de ponerse siempre por delante diciendo que el error ha sido suyo. Ya lo dijo Santo Tomás de Aquino, no hay mayor muestra de vanidad que la falsa modestia. Todos nos conocemos ya y sabemos que pasarán las semanas, que, de producirse el batacazo, éste se olvidará, que el personal se agarrará al clavo ardiendo de la Liga, que incluso habrá alguien que diga la boutade que le ha venido bien para centrarse en el campeonato nacional y que el año acabará bien, mal o regular pero Simeone seguirá. Tampoco escapo a la sensación de inevitabilidad, de que nada se moverá porque las aguas están definitivamente estancadas y porque, a la postre, los propietarios, que no son los aficionados, harán lo que les salga del níspero, tal y como vienen haciendo desde tiempos inmemoriales.

Diría que otro gallo nos cantaría a todos si en vez de ser el Atleti se tratara del Real Madrid y en lugar de Simeone fuera Ancelotti el noqueado, pero eso también me suena a repetido en otras ocasiones. Lo único novedoso que se me ocurre aportar a lo ya dicho es que si Simeone fuera en realidad tan atlético como dice ser es posible, sólo posible, que fuera él quien decidiera salir de su pasillo de confort y dejar que otro tratara de evolucionar al equipo porque, con él en el banquillo, absolutamente todos sabemos a qué jugará el Atleti y cómo, cuándo y en qué circunstancias ordenará a sus jugadores replegarse y adoptar la formación tortuga como hacían las antiguas legiones romanas. Se me ocurre que si la propiedad no exige más es porque ella también está cómoda con la situación y porque no quiere ser la que dé un paso al frente y tome una decisión impopular. Es como si Gil y Cerezo estuvieran presos de Simeone pero que, al mismo tiempo, se sintieran cómodos en esa situación de confinamiento. Lo sé, lo sé, al final el Atleti ganó la Liga del año pasado pero porque, como dijo Felipe cuando perdió las elecciones con Aznar, le faltó un debate al Real Madrid. Dos Ligas en 10 años jugando a no se sabe bien qué. Es lo que quieren y es lo que tienen.

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