Artículos de viaje

¿Qué equipo necesito para hacer fotos en mis viajes?

Los viajes son una de las ocasiones en las que más nos gusta hacer fotos y, sobre todo, en las que más disfrutamos de revisarlas luego o enseñarlas a nuestras sufridas amistades, así que decidir qué equipo fotográfico adquirimos o cogemos para estas ocasiones será una de las decisiones más importantes que debemos tomar como fotógrafos aficionados.

Por supuesto, no se puede dar un consejo genérico para todos los viajeros, como ya explicábamos hace unos meses cada fotógrafo debe elegir un tipo de cámara y sopesar para ello dos factores básicos íntimamente relacionados: qué nivel de peso / incomodidad estoy dispuesto a acarrear y qué tipo y nivel de imágenes espero o deseo conseguir.

Vaya por delante que respecto al segundo punto me parece legítimo cualquier nivel aspiracional: tanto el turista que simplemente desee ver su imagen delante de los monumentos como el que espera conseguir algunas fotografías de calidad semi-profesional o artística están en su derecho y no debemos sentirnos obligados a una u otra "línea de trabajo", por así decirlo.

Eso sí, hay que asumir las consecuencias de nuestra decisión: para hacer fotos buenas hay que llevar un equipo razonablemente bueno y las fotos que saquemos con nuestra compacta no pasarán, salvo algunas excepciones que como en todo en esto también hay, de un resultado meramente aceptable.

Pero lo que hoy quiero proponerles es un camino intermedio y razonable, un equipo que nos permita afrontar con garantías suficientes la mayor parte de las situaciones sin tener que acarrear una maleta de llena de pesadísimas cosas ni gastarnos una fortuna.

Cámara SRL

Asumiremos, eso sí, que nos dirigiremos a usuarios con una cámara SLR o que estén pensando en adquirir una, personalmente es el tipo de equipo que llevo usando desde hace muchos años y (a falta de probar las de cuatro tercios) me parece el mínimo que garantiza poder profundizar un poco en el mundo de la fotografía.

Así que nuestro equipo empezará por una de estas cámaras que, además, ahora resultan ciertamente asequibles. Para completarla, y compartiendo la opinión y los consejos de mis compañeros en Estamos de fin de semana Pedro Madera y Ángel Martínez Bermejo, les propongo un equipo formado básicamente por dos objetivos con zoom: uno que nos lleve desde un angular razonable hasta un tele muy corto, 18-55mm por ejemplo; y otro que nazca desde esta distancia de tele corto y nos permita aproximarnos discretamente a objetos lejanos, para esto un 55-200mm sería una buena opción.

Normalmente podemos tener objetivos de calidad media dentro de estos rangos de óptica por precios bastante razonables, incluso se venden "kits" de las grandes marcas en los que la cámara y los dos objetivos nos cuestan unos 600 euros o menos.

Por el contrario, F.J. Fernández, que mantiene un más que interesante blog de viajes en el que publica sus excelentes fotos, recomienda unir los dos objetivos de los que hablo en uno, es decir, apostar por un zoom más amplio como un 18-200mm, que obviamente nos servirá para todo lo que nos iban a servir los otros dos y será más cómodo.

Mi experiencia personal es que los objetivos con un rango zoom tan amplio no dan resultados óptimos, pero Javier Fernández nos comenta que a él sí le funciona y desde luego las fotos en su web dan prueba de ello.

Otro objetivo que mucha gente recomienda, el propio Javier lo hace, es un 50mm. Se trata de una óptica luminosa y barata, ya que uno con apertura máxima a 1,8 nos cuesta unos 150 euros, y que puede ser útil en situaciones con muy poca luz. En mi modesta opinión no es una pieza desdeñable, pero tampoco es imprescindible y, si se deciden, les recomiendo usar más un 35mm que en las cámaras digitales habituales será algo más útil.

¡Quiero más calidad!

Si ustedes quieren mejorar este equipo básico mi primera recomendación sería hacerlo por abajo, es decir, adquirir un gran angular extremo que resulta muy útil tanto para la fotografía de arquitectura como para la de paisajes e incluso en algunas situaciones para reportaje y grupos o personas. Vean en este antiguo post a lo que me refiero.

Estos objetivos suelen ir desde los 10mm hasta los 18 o 20mm o, en otros casos, de los 12mm a los 24mm. Cualquiera de ellos será una buena opción como arranque óptico de nuestro equipo.

A partir de ahí, y siguiendo con el esquema básico de dos objetivos del que hemos partido (que ahora serían tres), mi propuesta va en dos direcciones: por un lado, hacernos con objetivos más luminosos que también suelen aportarnos más calidad como un tele corto (18 – 55mm o 24 – 80mm según el gran angular extremo que tengamos) con abertura 2,8.

Y por el otro ampliar un poco el rango de nuestro tele y hacernos con un objetivo de más calidad (no necesariamente mucho más luminoso porque en este caso esa luminosidad nos saldría muy muy cara) y con un buen sistema de estabilización. Tanto las grandes compañías de cámaras como las especializadas en ópticas tienen soluciones muy interesantes en este sentido, tanto 70-300mm como 55-250mm.

¿Y que más?

Por supuesto, hay más elementos que no deben faltarnos: por ejemplo las tarjetas de memoria, algo en lo que sí que les aseguro que hay que apostar por la calidad y no ahorrar si no queremos llevarnos algún disgusto. Otro punto importante: lleve además mucha más capacidad de almacenamiento de la que crea que va a necesitar.

Otro elemento importante creo que vale la pena tener es una batería extra que esté cargada: lo normal es que no se nos agote en un día de uso y podamos recargarla por la noche en nuestro alojamiento, pero no en todos los países es tan sencillo y siempre podemos sufrir un olvido lamentable, así que no se arriesguen a quedarse tirados sin poder fotografiar.

Una cosa más que siempre es interesante llevar es un trípode, pero esto sí que resulta un equipo muy pesado y hay que pensárselo mucho para ir arrastrándolo en un viaje. Una solución intermedia razonable son los ya famosos GorillaPod, que sin ser profesionales sí pueden servirnos para salir del paso en muchas situaciones y para esas fotografías nocturnas que quedan tan espectaculares.

Llevar o no un flash además del que suele tener la cámara será una elección muy personal y, sobre todo, dependiente de lo que vayamos a encontrarnos en nuestro viaje. Mi experiencia personal es que para la fotografía de viajes no es imprescindible, y hay que tener en cuenta como bien dice Nacho Rodríguez en un artículo sobre el tema, que el flash nos obliga a llevar también "otros accesorios como cargadores de baterías, difusores, etc...".

¿Y donde meto todo esto?

Por supuesto, una vez que hemos reunido un equipo como el que les comentamos, incluso en su versión más básica, necesitamos una buena bolsa en la que guardarlo y transportarlo. La decisión aquí es, básicamente, entre dos conceptos: mochila o bolsa de mano que cuelgue en nuestro costado.

Mi experiencia personal es que las mochilas son más confortables como método de transporte, pero bastante menos a la hora de hacer fotos, que es al cabo para lo que llevamos todo eso. La razón es que para sacar la cámara o cambiar un objetivo hay que quitársela, colocarla en algún lugar, abrirla y luego repetir el proceso al revés. Si bien es cierto que ya modelos pensados para hacer esto más sencillo que quizá sean una opción.

Y un último buen consejo alrededor de esto es que traten de que su bolsa o mochila parezca lo menos posible una bolsa o mochila cargada con un carísimo equipo fotográfico que actúe como imán para los cacos.

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