Artículos de viaje

¿Qué cámara me compro?

Como les decía en mi presentación de hace unos días una de las temáticas de este blog es la fotografía, por supuesto centrándonos en todo lo relacionado con las fotos que tanto nos gusta hacer en nuestros viajes y, desde luego, no desde el punto de vista de sesudos análisis profesionales sino desde otro más honesto y yo creo que incluso más útil: tratar de transmitirles lo que de utilidad encuentre en mi propia experiencia de aficionado, que es lo que soy en este campo.

Con este propósito en mente y debido a varios pequeños acontecimientos de los últimos días he pensado que una buena idea para inaugurar la sección fotográfica de esta nueva etapa del blog es, precisamente, empezar por el principio, es decir: por una reflexión sobre el tipo de cámara que usted, viajero impenitente, puede comprarse si está pensando en reflejar en imágenes esos viajes estupendos e inolvidables que hace.

Por supuesto, no voy a hablar de marcas ni modelos sino de tipos de cámara y para qué usuario me parecen más útiles.

El primero que podemos encontrarnos en el equipaje de un viajero son las réflex de un sólo objetivo (SLR por sus siglas en inglés). Se trata del equipamiento más habitual de los profesionales y también de los aficionados avanzados y ofrecen varias ventajas entre las que la alta calidad no es la menor: normalmente los productos de este tipo ofrecen un buen rendimiento en cualquier situación e incluso son casi las únicas que pueden servirnos en determinados momentos en los que haya más dificultades técnicas.

Otra ventaja importante de este tipo de cámara es que permite cambiar el objetivo, es decir, las lentes a través de las cuales tomamos la imagen. Dado que la variedad de ópticas disponibles es poco menos que apabullante esta característica hace que se trate de aparatos muy versátiles. Por último, las SLR nos permiten controlar, si lo deseamos, todos los aspectos técnicos de la fotografía, algo indispensable si queremos profundizar en un poco en este arte y mejorar nuestros resultados.

El segundo tipo de cámaras que tradicionalmente se contraponían a las anteriores son las compactas, como su propio nombre indica tienen un tamaño mucho más reducido que las anteriores, pesan menos y no permiten el cambio de objetivo, aunque suelen estar equipadas con un zoom con el que saldremos airosos de la mayoría de las situaciones fotográficas.

Obviamente, son menos versátiles, normalmente no permiten un control tan absoluto sobre la imagen y, aunque hay casos en los que esto no es del todo cierto, como regla general suelen ofrecer una calidad menor que la de sus "hermanas mayores".

Además, en los últimos tiempos ha aparecido una "tercera vía" en lo que se denomina el sistema de "micro cuatro tercios" desarrollado por un consorcio de fabricantes y que utiliza cámaras con un sensor (la pieza que recoge la imagen como lo hacían las viejas películas) más pequeño pero que, por su especial diseño, permite unas ópticas que, al menos según sus creadores, dan la misma calidad que la obtenida con sensores mayores (algo que, en principio, no sería el comportamiento lógico).

Estas cámaras tienen un tamaño intermedio entre las compactas y las SRL y permiten tanto cambiar las ópticas como controlar los parámetros de la imagen.


Vale pero, ¿qué cámara me compro?

Bien, una vez que sabemos las opciones de las que disponemos tenemos que preguntarnos qué queremos hacer, qué tipo de fotografía nos interesa, si vamos a profundizar en el tema y, aunque parezca baladí, si estamos dispuestos a cargar con un equipo pesado e incómodo que al final de un día de viaje nos tendrá hasta los mismísimos de él.

Personalmente, me gustan las SLR, y es el tipo de cámara que vengo usando desde hace ya casi 25 años. Injustamente, desde luego, pero no puedo dejar de pensar que son las únicas "cámaras de verdad". Sin embargo, soy muy cuidadoso a la hora de recomendar a alguien que se compre una: debe ser alguien que esté convencido de que quiere hacer fotos y, sobre todo, ir mejorando como fotógrafo. También es la solución casi obligada para quienes, por la razón que sea, desean o necesitan hacer grandes ampliaciones de sus fotos.

Eso sí, como les digo, antes de comprarse una SLR debe estar usted convencido de que no le importa cargar con ella y, a largo plazo, con los complementos que se irán uniendo: diferentes objetivos, un flash, parafernalia varia... En definitiva una pequeña pero pesada maleta que, si uno no tiene bastante afición, acabará siendo un engorro frecuentemente "olvidado" en casa.

Las compactas, por su parte, serán nuestra solución si lo que queremos es, simplemente, tener un recuerdo de nuestros viajes, es decir, las típicas fotos de grupo o de algunos lugares que visitemos, sin complicaciones, sin incomodidades y, si nos gastamos algo de dinero (aunque normalmente menos que con una SLR), sin renunciar a imágenes de calidad.

En este sentido hay otro aviso importante: no se obsesione por los megapíxeles y sí por la calidad óptica de su compacta, que en esto como en todo hay clases y, también como en la mayoría de las cosas, lo normal es que valga la pena hacer un pequeño esfuerzo económico.

La mayor parte de las compactas no permiten, como ya hemos dicho, controlar manualmente los parámetros de la imagen, pero sí nos ofrecen una serie de "programas" para distintas situaciones: paisajes, retratos, fiestas, playa.... con las que la propia cámara "se configura" de la forma más adecuada para cada tipo de fotografía que afrontemos.

Por último, el sistema micro cuatro tercios parece una alternativa interesante al unir las características más deseables de unas y otras (calidad por un lado y menor peso y tamaño por otro), pero personalmente me parece un poco pronto para decidirse por él: la historia de la fotografía tiene no pocos proyectos similares que han fracasado y cuyos compradores adquirieron lo más moderno y se encontraron a la vuelta de cierto tiempo con un aparato extraño y obsoleto. No obstante, hay que dejar claro que sí son buenas cámaras con las que se pueden hacer excelentes fotos.

Ya para terminar y a modo de conclusión: normalmente los programas de las compactas nos permitirán fotografiar con solvencia en cualquier situación, pero no hay que engañarse: lo más lógico es que alguien que maneje con solvencia una SLR tenga la posibilidad de obtener mejores imágenes y en situaciones más comprometidas.

Lo que usted debe saber es si para obtener esas pocas imágenes mejores está dispuesto a pagar más y a esforzarse más. Si es así, ánimo, le aseguro que también disfrutará más, si no tampoco se preocupe: con una buena compacta tendrá lo que necesita y, sobre todo, muchos menos dolores de cabeza.

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