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Játiva, un precioso viaje a la historia

Es Játiva una de las ciudades con más historia de toda la Comunidad Valenciana: neandertales, íberos, romanos, musulmanes y cristianos pasaron por allí, casi inventó el papel, fue cuna de papas, centro de grandes batallas... de mucha de esta historia podemos encontrar más que rastros aún hoy, cuando en algunos aspectos ha cedido ante el empuje otras ciudades como Alicante o la franja costera.

Si les parece empezaremos por lo más antiguo (bueno, no exactamente porque a los neandertales les dejaremos tranquilos en su Cueva Negra, donde los arqueólogos han encontrado un cráneo de un señor de hace unos 30.000 años). Pero si nos ceñimos al homo sapiens – sapiens tendremos que ir a lo que llaman Castillo Menor, una parte de la imponente fortaleza que domina Játiva y que en realidad engloba dos construcciones de época diferente.

La otra parte es, como habrán imaginado los más perspicaces, el Castillo Mayor, que creció sobre todo en época medieval, fortificado por los distintos poderes musulmanes que dominaron la ciudad y que luego tuvo su papel en prácticamente todas las guerras que ha habido en España incluso en la Civil.

Con tanto jaleo la fortaleza ha sido destruida y construida un montón de veces, pero hoy por hoy todavía se puede visitar un imponente recinto amurallado de más de un kilómetro de longitud y situado a 300 metros de altura, muy por encima de la ciudad y con unas vistas realmente fantástico.

Por cierto, hay un "tren turístico" que sube al castillo desde la Avenida de Selgas y que les recomiendo usar porque la caminata es de más de una hora.

La Seo y el Hospital

Hablando de vistas y de sudorosos esfuerzos, hay otro lugar que hay que visitar es la imponente iglesia de la Seo y, sobre todo, su espléndido campanario, que nos proporcionará una vista maravillosa de la ciudad y su parte vieja pero, eso sí, después de 200 escalones contados.

La Iglesia es de unas proporciones sorprendentes y un estilo manierista muy poco habitual en nuestro país y me atrevería a decir que todavía menos en una región tan barroca como Valencia, seguro que les llamará la atención. De su exterior destacan el propio campanario y la fachada norte o de los escalones; del interior, la construcción sobria y detalles como el altar mayor o algunas obras de arte que se guardan en el museo catedralicio.

Una vez hayamos visitado la Seo y saludado a los papas Alejandro VI y Calisto III que la guardan tenemos que prestar atención al edificio que tiene justo enfrente y que es el Hospital Real, imprescindible por dos razones: su maravillosa fachada de los siglos XV y XVI, con aspectos renacentistas y góticos en una armonía perfecta; y el hecho de que allí trabajó como enfermera muchos años mi tía Luisa, la monjita, que es un cielo de mujer.

A partir de ahí podemos emprender un recorrido muy interesante por un casco viejo absolutamente delicioso y lleno de palacios medievales, construcciones barrocas... Hay muchos edificios fruto de la reconstrucción de la ciudad después de que fuese arrasada por las tropas borbónicas en la Guerra de Sucesión, desastre del que salió de lo más pujante, por cierto.

Plazas monumentales y menos monumentales

Ejemplo de esta pujanza posterior al drama es el Palacio Alarcón, que actualmente oficia de juzgado y que tiene una austera pero espléndida fachada en una plazuela deliciosa en cuyo centro está la Fuente de la Trinidad y que tiene también la portada de la Iglesia del Antiguo Convento de la Trinidad y una curiosa casa modernista adosada a ésta cuya forma rarísima se debe a que ocupa el solar del campanario de la antigua iglesia.

Menos monumental pero realmente bonita es la Plaza del Mercado, de una llamativa forma de diávolo y con sus casas, algunas graciosamente estrechas, pintadas de vivos colores. Parte de la plaza es porticada y en ella de celebra todas las mañanas de los martes y los viernes un animado mercadillo.

Por último, hay que visitar también el Museo del Almodì, que como su propio nombre indica está en la antigua Alhóndiga de la ciudad. Tiene el famosísimo retrato de Felipe V que está colgado cabeza abajo, pero también obras más interesantes de Ribera, natural de Játiva, Luca Giordano, Carducho, Palomino, Juan Bautista Mazo o un retrato excelente de otro rey, Fernando VII, de Vicente López.

Eso por lo que respecta a la pintura, hay también una pieza muy conocida de escultura: la llamada Pila Islámica, obra del siglo XI de mármol, con escenas figurativas cuyo significado no se ha sabido interpretar muy bien.

En definitiva, Játiva es una ciudad que nos ofrece la posibilidad de dar no uno sino varios paseos por distintos momentos de una historia, en la que ha tenido un papel muy importante y que le ha dejado un legado que, sin duda, vale la pena conocer.

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